Más de 1.700 migrantes han muerto o desaparecido en lo que va de 2026 mientras intentaban migrar, según datos recientes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La alarmante cifra, registrada en los primeros tres meses y medio del año, subraya la creciente peligrosidad de las rutas migratorias a nivel global.
El informe anual del Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM revela un patrón preocupante de pérdidas humanas en el contexto de la migración. En 2025, se documentaron aproximadamente 7.900 muertes o desapariciones de migrantes en todo el mundo. La organización enfatiza que esta elevada cifra representa la continuidad y el agravamiento de un fracaso mundial a la hora de poner fin a estas muertes evitables .
Si bien la cifra de 2025 es inferior al récord de 9.200 registrado en 2024, la OIM advierte que esta disminución no debe interpretarse como una mejora significativa en la seguridad de los migrantes. La organización explica que la reducción en el número de casos puede atribuirse, en parte, a una disminución real en el número de personas que intentan emprender rutas migratorias irregulares y peligrosas, particularmente en el continente americano.
Sin embargo, la OIM también señala que la disminución en la documentación de muertes y desapariciones está relacionada con las restricciones financieras que enfrentan las organizaciones humanitarias que trabajan en los principales corredores migratorios. Estas restricciones limitan la capacidad de estas organizaciones para recopilar y verificar información sobre los incidentes que involucran a migrantes.
Desde 2014, la OIM ha documentado más de 80.000 muertes y desapariciones de personas durante procesos migratorios. Ante esta trágica cifra, la organización hace un llamado urgente a la acción para poner fin a las muertes de migrantes y proteger los derechos de las personas en movimiento.
La OIM no especifica las rutas migratorias más peligrosas en el informe, pero históricamente, las rutas que cruzan el Mediterráneo, el Sahara, el Mar de Andaman y las fronteras de América Central y del Norte han sido identificadas como especialmente riesgosas. Las causas de las muertes y desapariciones son variadas e incluyen naufragios, deshidratación, agotamiento, violencia, tráfico de personas y condiciones climáticas extremas.
La organización subraya la necesidad de abordar las causas fundamentales de la migración, como la pobreza, la violencia, la persecución y el cambio climático, que obligan a las personas a abandonar sus hogares en busca de una vida mejor. También destaca la importancia de fortalecer la cooperación internacional para combatir el tráfico de personas y el contrabando de migrantes, y para garantizar la protección de los derechos de los migrantes en todas las etapas de su viaje.
La OIM insta a los gobiernos a invertir en alternativas seguras y legales a la migración irregular, como programas de migración laboral, visas humanitarias y opciones de reunificación familiar. También hace un llamado a la comunidad internacional para que aumente la asistencia humanitaria a los migrantes y refugiados, y para que promueva la integración de los migrantes en las sociedades de acogida.
El informe de la OIM sirve como un recordatorio sombrío de los riesgos que enfrentan los migrantes en todo el mundo. La organización reitera su compromiso de trabajar con los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y otros actores relevantes para proteger la vida y la dignidad de los migrantes y para construir un futuro más justo y equitativo para todos. La necesidad de una respuesta global coordinada y efectiva es más urgente que nunca, dado el aumento constante de las muertes y desapariciones de migrantes en los últimos años. La OIM enfatiza que cada vida perdida es una tragedia que podría haberse evitado, y que es responsabilidad de todos trabajar juntos para poner fin a este sufrimiento.








