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Ecuador debate la eutanasia: ¿quién decide cuándo el sufrimiento es insoportable?

Ecuador debate la eutanasia: ¿quién decide cuándo el sufrimiento es insoportable?
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El debate sobre la legalización de la eutanasia en Ecuador se intensifica, confrontando a médicos, juristas y exautoridades sobre quién debe determinar el límite del sufrimiento insoportable. Mientras el Ministerio de Salud Pública registra un único caso aprobado hasta la fecha, expertos coinciden en la urgente necesidad de fortalecer los cuidados paliativos en el país, aunque difieren en si la eutanasia debe ser una opción disponible.

Carlos Centeno, director del Servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra, enfatiza que el paciente es quien debe expresar ese límite, entendiendo el sufrimiento no solo como dolor físico, sino como una experiencia más amplia que abarca factores emocionales, sociales y existenciales. Gabriela Pico, médica cirujana laparoscópica y docente de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, coincide en que la última palabra debe recaer en el paciente, pero subraya la obligación de los médicos de ofrecer alternativas, ya que la eutanasia no es la única salida.

Ambos especialistas resaltan la importancia de los cuidados paliativos como una respuesta médica fundamental para aliviar el sufrimiento, incluso en etapas avanzadas de la enfermedad. Centeno asegura que la mayoría de los casos pueden ser abordados para hacerlos más llevaderos, mientras que Pico destaca que la medicina paliativa es clave en enfermedades terminales, pero no la única opción, existiendo alternativas y decisiones personales orientadas al bienestar del paciente.

Sin embargo, el debate se complica al considerar la autonomía del paciente y las posibles presiones externas. Francisco Andino, exministro de Salud y neurólogo, advierte que la decisión de solicitar la eutanasia solo sería válida si la persona se encuentra en plenas condiciones cognitivas y emocionales, libre de influencias económicas de familiares, herencias o fallas del sistema de salud que puedan inducir la decisión. Andino considera que el debate no debe centrarse únicamente en habilitar la eutanasia, sino en fortalecer el sistema de salud para acompañar al paciente hasta el final de la vida, sin adelantar la muerte como solución.

La falta de cuidados paliativos adecuados agrava el sufrimiento de los pacientes, según Centeno, mientras que Andino reconoce que estos servicios siguen siendo limitados en Ecuador, condicionando las opciones reales al final de la vida. Centeno advierte que la eutanasia podría convertirse en una salida simplificada frente a un problema estructural, instando a Ecuador a equipararse con la región fortaleciendo los cuidados paliativos mediante acceso a fármacos, formación médica y ciudadana, investigación y equipos interdisciplinarios.

Desde el punto de vista legal, Juan Vizueta, penalista y docente de la Universidad de Guayaquil, sostiene que, aunque la decisión parte de la autonomía del paciente, el criterio determinante sobre si el dolor es insufrible recae en la medicina. A su juicio, es el informe médico, basado en la *lex artis*, el que debe establecer si existe una enfermedad incurable, irreversible y sin expectativa de mejora que justifique considerar la eutanasia. Vizueta advierte que no basta la voluntad del paciente, sino que la decisión debe sustentarse en condiciones clínicas objetivas para evitar que responda a percepciones o estados emocionales transitorios.

Tanya Torres, penalista y docente de la Universidad Internacional del Ecuador, propone que las personas podrían dejar constancia anticipada de su decisión, incluso a través de la cédula, como ocurre con la donación de órganos, respetando así el consentimiento informado del paciente y evitando que la decisión recaiga en familiares cuando la persona ya no pueda expresarse por sí misma. Sin embargo, Andino se opone a normalizar estas decisiones con un registro previo, argumentando que incluirla como la donación de órganos equivaldría a una autorización general para morir y desnaturalizaría su carácter excepcional.

Hasta la fecha, el Ministerio de Salud Pública ha recibido 13 solicitudes de eutanasia en el país, aprobando solo una desde 2024, y registrando tres pedidos de información adicionales. A pesar de las diferencias de opinión, existe un consenso en la necesidad de mejorar la atención al final de la vida en Ecuador. Centeno destaca que hay profesionales comprometidos con impulsar cambios, señalando la formación de una médica y una psicóloga en cuidados paliativos, con otra en proceso de capacitación.

El debate sobre la eutanasia en Ecuador no solo implica cuestiones médicas y legales, sino también éticas y sociales. La discusión se centra en el derecho a una muerte digna, la autonomía del paciente, la responsabilidad del Estado en garantizar una atención adecuada y los límites del sufrimiento humano. La búsqueda de un equilibrio entre estos elementos es fundamental para construir una legislación que respete la vida, alivie el dolor y proteja la dignidad de las personas al final de su camino. La discusión continúa, con la esperanza de encontrar soluciones que permitan a los pacientes enfrentar el final de la vida con la mayor tranquilidad y acompañamiento posible.

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