Argentina figura en el quinto lugar del Misery Index 2025, elaborado por el economista Steve Hanke, a pesar de una notable reducción de la inflación impulsada por las políticas del gobierno de Javier Milei. El ranking, publicado por la revista Fortune, evalúa 178 países basándose en una combinación de factores económicos coyunturales: tasa de inflación, tasa de interés, tasa de desempleo (ponderada doble) y crecimiento del PBI per cápita. Los países más miserables , según el índice, son Venezuela, Sudán, Turquía e Irán, mientras que Taiwán, Singapur, Tailandia, Irlanda y Costa de Marfil se encuentran en el extremo opuesto, como las naciones con mayor bienestar económico.
El Misery Index, originalmente creado por Arthur Okun y posteriormente refinado por Robert Barro y Steve Hanke, busca cuantificar el malestar económico de un país. Hanke, conocido por su postura favorable a la dolarización, ha sido un crítico vocal de las políticas económicas previas en Argentina, pero reconoce una mejora significativa bajo la administración actual. En 2022, Argentina ocupaba el sexto lugar con un puntaje de 156,2 puntos. En 2023, la inflación disparada la catapultó al primer puesto con 321,8 puntos. En 2024, el índice descendió a 295,9 puntos, y este año, a 88,3 puntos, reflejando una mejora en la situación económica.
La reducción de la inflación, de 117% a 31,5% anual, y un crecimiento del 4% del PIB per cápita son los principales factores que explican el ascenso de Argentina en el ranking. Sin embargo, el país aún mantiene una de las tasas de interés bancarias más altas del mundo, alcanzando el 46%, lo que indica un costo financiero elevado debido a años de políticas monetarias expansivas. Esta alta tasa de interés, según el informe, limita el acceso al crédito y dificulta la recuperación económica de los sectores productivos.
El deterioro de Bolivia, que retrocedió 47 posiciones debido a un aumento inflacionario y problemas en sus reservas internacionales, contrasta con la leve mejora argentina. Burkina Faso e Irlanda fueron los países que experimentaron los mayores avances globales en el ranking.
A pesar de la mejora, Argentina persiste en una zona crítica del índice, en parte debido a una tasa de desempleo del 7,4%. Aunque moderada en comparación con otros países de la región, la ponderación doble asignada al desempleo en la metodología del índice amplifica su impacto en el puntaje final. Además, los problemas estructurales no resueltos, como la fragilidad del sistema financiero y la volatilidad inflacionaria, continúan afectando la economía argentina.
Hanke destaca que la reducción de más de 107 puntos en el índice es la mayor entre todos los países analizados en 2025, lo que subraya el impacto de las reformas económicas implementadas por Milei. Sin embargo, también reconoce que estas reformas conllevan costos sociales y políticos, y que existe un potencial de reversión si el gobierno cambia de rumbo.
El informe señala que el costo residual de años de desmanejo monetario se sigue reflejando en las altas tasas de interés bancarias. Además, cuestiona la validez de comparar la situación de Argentina con países como Haití, el país más pobre de América Latina, que ocupa el puesto 11 en el ranking, seis posiciones mejor que Argentina. También se señala la paradoja de que Ecuador, con un puntaje de 14,4, sea considerado el país con mayor bienestar en Sudamérica, superando a países con mayor estabilidad monetaria y menor desigualdad social.
El Misery Index, según el análisis, funciona mejor para describir situaciones extremas que intermedias, y tiende a penalizar a los países con alta inflación. Además, la metodología utilizada, que se basa en variables económicas coyunturales, no ofrece un cuadro estructural completo de la situación económica de un país. El índice considera la tasa de desempleo, pero no la de pobreza; la variación del PBI, pero no la competitividad o solidez de la economía; la tasa de interés, pero no el grado de bancarización; y deja de lado indicadores de salud y educación.
En resumen, el ranking de Hanke para 2025 revela que la mayoría de los países más miserables son aquellos afectados por conflictos armados, crisis institucionales o procesos de hiperinflación. Argentina ha logrado mejorar su puntaje gracias a la reducción de la inflación, pero aún enfrenta desafíos estructurales que la mantienen lejos de los estándares de bienestar de países como Irlanda, Singapur o Taiwán, que combinan bajo desempleo, inflación controlada y crecimiento sostenido del PIB per cápita. El caso argentino, según Hanke, es un estudio relevante sobre el impacto de las reformas económicas profundas en entornos de alta volatilidad.











