Una falla geológica ha obligado a la evacuación de 160 familias del caserío Eladio Tapullima, en la provincia de El Dorado, San Martín, dejando a 400 personas damnificadas y aproximadamente 160 viviendas inhabitables. La emergencia, que se manifestó inicialmente el lunes 13 de abril con pequeñas fisuras, ha provocado el hundimiento de tierra, resquebrajamiento de pendientes y la aparición de grietas de hasta dos metros de profundidad, poniendo en riesgo la seguridad de los habitantes y sus medios de subsistencia.
Las autoridades locales dispusieron la evacuación preventiva tras el incremento de la actividad geológica, que ya ha causado el colapso de la Institución Educativa Inicial N. 429 y la destrucción de extensas áreas de cultivos de cacao, plátano y maíz. Además, se reportó la caída de cinco postes de energía eléctrica y daños estructurales en una antena de telecomunicaciones, interrumpiendo el suministro eléctrico y las comunicaciones en la localidad.
Los pobladores afectados han sido trasladados al polideportivo de San José de Sisa, donde la Municipalidad Provincial de El Dorado está proporcionando alimentación y asistencia básica. Sin embargo, la situación es crítica, ya que las familias han perdido sus hogares, sus tierras de cultivo y, por ende, su fuente de ingresos.
El gerente municipal de Eladio Tapullima, Tercero Tuanama, hizo un llamado urgente al presidente de la República para que visite la zona y evalúe la magnitud de la crisis. Hemos perdido casas, agricultura, cacao, maíz, plátano, que ha sido nuestra solvencia económica , expresó Tuanama, estimando que unas 60 hectáreas de cultivos están en riesgo de desaparecer, junto con animales de corral.
La preocupación de los agricultores es palpable. Como agricultores, ¿cómo vamos a sobrevivir? También hemos tenido deudas con financieras, bancos, ¿cómo las pagamos? Y nuestros hijos están sin estudiar", agregó Tuanama, reflejando la angustia de la comunidad ante la incertidumbre del futuro.
El fenómeno geológico comenzó con pequeñas fisuras que, con el paso de los días, se fueron ensanchando y profundizando, hasta alcanzar los dos metros en algunos puntos. Esta situación generó el colapso de la escuela inicial, dejando a los niños sin un lugar para recibir educación. La destrucción de los cultivos ha afectado gravemente la economía local, ya que la agricultura es la principal actividad de la mayoría de los habitantes del caserío.
La interrupción del suministro eléctrico y de las comunicaciones dificulta aún más la situación, impidiendo que los pobladores se mantengan informados y que las autoridades coordinen las labores de ayuda de manera eficiente. La caída de los postes de energía eléctrica también representa un riesgo para la seguridad de las personas, especialmente durante la noche.
Las autoridades locales están evaluando la posibilidad de declarar el estado de emergencia en la zona, con el fin de agilizar la entrega de ayuda humanitaria y la implementación de medidas de mitigación. Se están realizando estudios técnicos para determinar las causas de la falla geológica y evaluar el riesgo de que se produzcan nuevos deslizamientos de tierra.
La situación en Eladio Tapullima es un claro ejemplo de la vulnerabilidad de las comunidades rurales ante los fenómenos naturales. La falta de infraestructura adecuada, la pobreza y la limitada capacidad de respuesta ante las emergencias agravan los efectos de estas catástrofes. Es fundamental que el gobierno central y las autoridades regionales trabajen en conjunto para brindar apoyo a los damnificados y prevenir futuras tragedias.
La comunidad de Eladio Tapullima espera con ansias una respuesta rápida y efectiva por parte de las autoridades. Necesitan alimentos, agua potable, abrigo, atención médica y, sobre todo, un plan de reconstrucción que les permita recuperar sus hogares y sus medios de vida. La solidaridad y la colaboración de todos son esenciales para superar esta difícil situación y brindar esperanza a estas familias que lo han perdido todo.











