Santa Ana, El Salvador Un Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres (LEIV) en Santa Ana ha condenado a Santos Celso Umaña Martínez, de 59 años, a una pena de 56 años de prisión por el delito de feminicidio agravado. La víctima, identificada con las iniciales A. V. G. H., de 58 años, fue brutalmente asesinada el 11 de marzo de 2025 en la comunidad Tres de Febrero, cantón Montelargo, distrito de Santa Ana.
El fallo judicial también responsabilizó a Umaña Martínez por los delitos de amenazas con agravación especial y expresiones de violencia contra las mujeres, dirigidas a su pareja de 30 años. Como resultado, deberá pagar una multa equivalente a 20 salarios mínimos del sector comercio y servicios, además de $1,800 en concepto de responsabilidad civil.
Los hechos, según el juicio, se desencadenaron cuando Umaña Martínez, en aparente estado de ebriedad, comenzó a agredir físicamente a su pareja. La suegra de Umaña Martínez, A. V. G. H., intervino valientemente para defender a su hija de la violencia. Sin embargo, su acto de valentía le costó la vida, ya que fue atacada con un ladrillo y un corvo, resultando en heridas fatales.
Tras cometer el crimen, el agresor huyó de la escena, pero fue rápidamente capturado por las autoridades horas después. La rápida respuesta policial y el posterior proceso judicial demuestran el compromiso de las fuerzas de seguridad y el sistema judicial salvadoreño para abordar la violencia de género y llevar a los responsables ante la justicia.
El caso ha generado una fuerte conmoción en la comunidad de Tres de Febrero y ha puesto de manifiesto la persistencia de la violencia doméstica y el feminicidio en El Salvador. La sentencia contra Umaña Martínez se considera un paso importante en la lucha contra estos crímenes y envía un mensaje claro de que la violencia contra las mujeres no será tolerada.
El juez, además de la pena privativa de libertad y las sanciones económicas, ordenó medidas de reparación integral para la víctima sobreviviente y su familia. Estas medidas incluyen la provisión de atención psicológica para ayudarles a superar el trauma y el dolor causados por la pérdida y la violencia sufrida. Asimismo, se han programado acciones de sensibilización sobre la violencia de género en la comunidad, con el objetivo de prevenir futuros casos y promover una cultura de respeto y igualdad.
La sentencia se enmarca en el contexto de los esfuerzos del gobierno salvadoreño para fortalecer la legislación y las políticas públicas en materia de violencia contra las mujeres. En los últimos años, se han implementado diversas iniciativas para proteger a las mujeres y niñas, brindarles apoyo integral y garantizar su acceso a la justicia.
El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres ha jugado un papel fundamental en la aplicación de estas leyes y en la persecución de los delitos de violencia de género. Estos juzgados, creados en 2012, están diseñados para brindar una atención especializada y sensible a las víctimas, así como para garantizar que los agresores sean juzgados de manera justa y efectiva.
La condena de 56 años impuesta a Santos Celso Umaña Martínez es una de las penas más altas dictadas en El Salvador por un caso de feminicidio. Esta severa sanción refleja la gravedad del delito y el compromiso del sistema judicial con la protección de los derechos de las mujeres.
En paralelo a este caso, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha destacado que El Salvador mantiene una proyección de crecimiento económico del 3.3 % para 2026, lo que indica una relativa estabilidad económica en el país. Sin embargo, las autoridades salvadoreñas reconocen que es fundamental abordar los desafíos sociales, como la violencia de género, para garantizar un desarrollo sostenible e inclusivo.
La lucha contra la violencia contra las mujeres es una tarea que requiere el compromiso de todos los sectores de la sociedad. Es necesario fortalecer la prevención, la atención a las víctimas y la persecución de los agresores, así como promover una cultura de respeto e igualdad. La sentencia contra Santos Celso Umaña Martínez es un paso en la dirección correcta, pero aún queda mucho por hacer para erradicar la violencia de género en El Salvador.












