El tiroteo en el colegio Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, desató una ola de amenazas y copias macabras en escuelas de todo el país, manifestándose principalmente a través de graffitis y posteos en redes sociales bajo el slogan Mañana tiroteo . La situación ha generado una respuesta judicial y policial a gran escala, evidenciando un preocupante efecto contagio entre los estudiantes.
Las denuncias se acumularon rápidamente desde el miércoles pasado, superando las 600 en la jurisdicción de San Isidro hasta este viernes. La Fiscalía Penal y Juvenil de la zona, a cargo del fiscal Andrés Zárate, lidera las investigaciones. Dada la extensión de la jurisdicción, que abarca desde Vicente López hasta Tigre, y la cantidad de escuelas por comisaría (entre 8 y 10 por dependencia), la policía se encuentra desbordada. Según una fuente de la investigación, en un mismo colegio hay de 10 a 12 denuncias de distintos alumnos .
Uno de los casos investigados involucra a un alumno de la Escuela de Educación Secundaria Técnica Nro 1 Eduardo Ader , en Villa Adelina, quien fue aprehendido por la Policía Bonaerense tras ser identificado a través de su perfil de Instagram, donde publicó una story con una amenaza.
En la zona oeste del Gran Buenos Aires, la DDI de La Matanza allanó el domicilio de un ex alumno del colegio parroquial Domingo Savio de Aldo Bonzi. El joven había difundido en un grupo de WhatsApp de alumnos mensajes amenazantes, expresando su intención de matar a todos los del curso, menos a los nuevos . Además, envió fotos de armas de fuego al grupo, utilizando un número de teléfono privado. La supuesta masacre fue, según la investigación, suspendida debido a las lluvias.
La denuncia fue realizada por una madre de un alumno, lo que llevó a la Justicia de Menores de La Matanza a ordenar una investigación que incluyó patrullajes en la escuela. El ex alumno, que había abandonado el colegio Savio hace dos años, fue finalmente rastreado y se determinó que se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico debido a la separación de sus padres.
Este fenómeno de amenazas en escuelas no es nuevo. El fallecido fiscal federal Federico Delgado había identificado una problemática similar hace diez años, con amenazas de bomba en escuelas porteñas, especialmente durante los períodos de exámenes. Estas amenazas, a menudo utilizadas como una forma de evitar un examen, terminaban invariablemente en Comodoro Py. Las amenazas de bomba son consideradas un delito de intimidación pública y, por ley, deben ser investigadas por la Justicia federal.
El análisis realizado por Delgado en 2014 y 2015 reveló un aumento significativo en la cantidad de denuncias durante las épocas de exámenes. Entre el 16 y el 31 de mayo de 2014, el fiscal recibió 14 denuncias. Sin embargo, entre el 16 y el 30 de noviembre de 2015, en plena época de exámenes, el número de causas iniciadas se disparó a 130, lo que equivale a un promedio de 8.66 llamadas diarias al 911 o directamente a la escuela.
La situación actual, con la viralización del slogan Mañana tiroteo , plantea nuevos desafíos para las autoridades, tanto en términos de investigación como de prevención. La rápida propagación de las amenazas a través de las redes sociales exige una respuesta ágil y coordinada para evitar que la situación se agrave y se produzcan hechos lamentables. La investigación continúa para identificar a los responsables de las amenazas y determinar sus motivaciones, mientras que las escuelas y los padres se encuentran en estado de alerta, buscando formas de proteger a los estudiantes y prevenir posibles tragedias.












