Las autoridades de Medellín capturaron a una mujer venezolana de 25 años y a su pareja de 26 años el pasado miércoles 15 de abril de 2026, en un hotel del centro de la ciudad, acusados de causar lesiones graves y signos de violencia a un niño de 2 años, hechos ocurridos el 1 de abril. La captura se realizó tras una investigación exhaustiva iniciada por la Policía de Infancia y Adolescencia, luego de que el menor fuera ingresado al Hospital Concejo de Medellín con graves lesiones.
El niño se encuentra actualmente bajo la protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), debido a que las lesiones sufridas comprometieron seriamente su vida y su seguridad dentro del núcleo familiar se consideró en riesgo. El caso se destapó cuando la madre, acompañada de una hermana, llevó al niño al hospital el Miércoles Santo, alertando al personal médico por una inflamación notable en su rostro y la falta de respuesta a los medicamentos administrados.
Inicialmente, la madre atribuyó las lesiones a caídas accidentales, un incidente con una plancha de cabello y una posible intoxicación. Sin embargo, estas versiones levantaron sospechas inmediatas entre los especialistas que atendieron al niño, quienes rápidamente percibieron la gravedad de su estado de salud. Ante la inconsistencia de las explicaciones, los médicos activaron los protocolos de protección infantil, confirmando que las lesiones no correspondían a accidentes domésticos.
Un examen forense realizado por Medicina Legal reveló la presencia de lesiones y quemaduras en diversas partes del cuerpo del menor, incluyendo la cabeza, la espalda, la cadera, las piernas, los brazos y una quemadura específica en el brazo izquierdo. Estos hallazgos descartaron por completo las versiones iniciales de la madre y apuntaron a un patrón de agresión deliberada.
Las investigaciones posteriores determinaron que la pareja convivía con el niño en el Hotel Lines, escenario de los hechos, durante aproximadamente dos meses. Esta información reforzó la hipótesis de una agresión repetida y sistemática, lo que llevó a las autoridades a profundizar en la investigación.
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía, describió las agresiones como brutales y sistemáticas, con golpes, con forcejeos, con quemaduras . La gravedad del caso fue confirmada por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien enfatizó que se trata de una agresión brutal contra un niño indefenso. Un menor que llegó con lesiones en el rostro, en la cabeza, en diferentes partes del cuerpo, con signos de violencia extrema, que incluso comprometieron su vida . El alcalde Gutiérrez destacó la importancia de la denuncia ciudadana, realizada a través de la línea 123, como el detonante de la investigación y captura de los responsables.
Medicina Legal determinó que la gravedad de las lesiones puso en peligro la vida del niño en múltiples ocasiones. La respuesta institucional fue inmediata y coordinada, involucrando a la Policía Nacional, la Alcaldía de Medellín y la Fiscalía General de la Nación. Como resultado de esta colaboración, se logró identificar y capturar a la pareja responsable.
Los antecedentes de los detenidos revelaron que el padrastro tiene registros por el delito de lesiones personales, mientras que la madre cuenta con antecedentes por hurto calificado y agravado. Tras su captura, fueron presentados ante un juez de control de garantías para ser procesados por violencia intrafamiliar agravada. A pesar de no haber aceptado los cargos, el juez decretó medida de aseguramiento privativa de la libertad en un centro carcelario, priorizando la protección de la integridad del menor.
La decisión de trasladar al niño al ICBF se tomó tras concluir que su regreso al hogar familiar representaría un grave riesgo para su seguridad y bienestar. El ICBF se encargará de brindar al niño la atención integral que necesita, incluyendo atención médica, psicológica y social, para garantizar su recuperación y desarrollo saludable.
Este caso ha generado una profunda conmoción en la ciudad de Medellín y ha puesto de manifiesto la importancia de la denuncia temprana de casos de violencia intrafamiliar. Las autoridades han reiterado su compromiso de proteger a los niños y niñas de la ciudad y de llevar ante la justicia a quienes cometan actos de violencia en su contra. La línea 123 sigue siendo un canal fundamental para recibir denuncias y activar los protocolos de protección infantil.












