El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, advirtió este jueves sobre la posibilidad de una agresión militar por parte de Estados Unidos, en un contexto de severa crisis económica y energética que vive la isla caribeña. El mandatario cubano hizo un llamado a la preparación del pueblo, recordando la invasión fallida de Bahía de Cochinos en 1961, y enfatizó que, aunque no desean un conflicto, deben estar listos para defenderse.
Díaz-Canel describió la situación en Cuba como sumamente desafiante , atribuyendo las dificultades a las políticas económicas de larga data de Estados Unidos y, en particular, a las medidas impuestas por la administración de Donald Trump. Estas medidas, según el presidente, han paralizado industrias, servicios vitales y el transporte debido a la escasez de combustible.
La cotidianidad cubana duele , declaró Díaz-Canel, detallando cómo los apagones prolongados han alterado la vida diaria de los ciudadanos, obligándolos a realizar tareas domésticas en la madrugada y afectando la producción y el funcionamiento de hospitales y servicios públicos. La escasez de combustible se deriva, según el presidente, de una orden ejecutiva de Trump que declaró a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria , lo cual considera injustificado.
El embargo económico de Estados Unidos contra Cuba se remonta a la década de 1960, pero la administración Trump intensificó la presión al impedir el envío de petróleo a la isla, amenazando con aranceles a los países que continuaran suministrando crudo. Anteriormente, Venezuela era el principal proveedor de combustible de Cuba, pero tras la operación militar en Caracas que derrocó al presidente Nicolás Maduro, y la posterior amenaza arancelaria de Trump, otros países como México dejaron de enviar crudo a la isla.
La llegada del buque ruso Anatoly Kolodkin a Cuba a finales de marzo, con 100.000 toneladas de combustible, representó el primer embarque de crudo en tres meses. Sin embargo, expertos consultados por CNN estiman que esta carga apenas será suficiente para sostener la energía del país por poco más de 10 días.
En este contexto de tensión, Díaz-Canel ha advertido en repetidas ocasiones sobre un posible ataque de Estados Unidos. En marzo, reconoció que puede haber una agresión a Cuba y anunció la implementación de un plan de preparación para la defensa del país.
Las recientes insinuaciones de Trump sobre una posible acción militar en Cuba, al sugerir que las fuerzas estadounidenses podrían pasar por Cuba después de la guerra en Irán, han exacerbado la preocupación. El presidente estadounidense también ha hablado de un gran cambio en Cuba y de tomar la isla, debido a su situación crítica.
A pesar de la tensión, el gobierno cubano ha reconocido haber mantenido conversaciones con Estados Unidos en busca de una solución. Sin embargo, hasta el momento no se ha logrado ningún acuerdo ni cambio en la situación.
Díaz-Canel reiteró su disposición al diálogo y a la búsqueda de una solución pacífica, destacando el alto costo humano que tendría un conflicto entre ambos países. Creemos en el diálogo y en el poder extraordinario de la paz para sostener la vida en el planeta , afirmó. La historia del diferendo entre Cuba y Estados Unidos ha demostrado que es posible lograrlo. Es preciso pensar en todo lo que afectaría en vidas humanas a nuestros dos pueblos si se vieran arrastrados a una contienda sin sentido, sin lógica, para la cual no existen ni pretextos ni justificaciones cuando hay tanto que podemos hacer juntos .
En medio de este cruce de declaraciones, se han observado algunas señales de acercamiento, como la apertura de la economía a ciertas inversiones de cubanoestadounidenses, el anuncio de la liberación de más de 2.000 presos y la presencia de un equipo técnico del FBI para investigar el tiroteo entre soldados cubanos y la tripulación de una lancha ocurrido en febrero.
La situación en Cuba sigue siendo crítica, con apagones generalizados, escasez de combustible y una economía paralizada. El llamado a la preparación para una posible agresión militar, junto con las tensiones con Estados Unidos, mantienen a la isla en un estado de alerta constante. La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de los acontecimientos, esperando una solución pacífica y negociada que evite un conflicto mayor en la región. La dependencia de combustible extranjero y la vulnerabilidad de su infraestructura energética son factores clave que agravan la crisis y aumentan la presión sobre el gobierno cubano. La incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos continúa siendo alta, y el impacto de las políticas de Washington en la vida diaria de los cubanos es innegable.










