El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha calificado los bonos del Tesoro de Estados Unidos como un castillo de naipes , argumentando que su valor se basa únicamente en la percepción y la psicología del mercado, a diferencia del petróleo que posee una valoración basada en el valor real y la fecha de entrega de los contratos. Sus declaraciones, recogidas por RT, llegan en un contexto de tensiones geopolíticas en Oriente Medio y un control iraní sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
Ghalibaf cuestionó la solidez de los bonos del Tesoro, señalando que, a diferencia de las materias primas como el petróleo, no existe un respaldo tangible que justifique su valor. ¿Los bonos del Tesoro? Solo hay percepciones hasta el final , afirmó, sugiriendo que su valor es inherentemente volátil y susceptible a cambios en el sentimiento del mercado. Esta crítica se enmarca en una narrativa más amplia sobre la dependencia de Estados Unidos de la deuda y la posible fragilidad de su sistema financiero.
La declaración del presidente iraní adquiere mayor relevancia considerando la situación actual en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el transporte mundial de petróleo. Irán mantiene el control sobre este estrecho, mientras que Estados Unidos ha impuesto un bloqueo naval al país persa, en un contexto de fracaso en las negociaciones destinadas a resolver el conflicto en la región. El control iraní sobre el estrecho de Ormuz representa una amenaza potencial para el suministro global de petróleo, lo que podría tener consecuencias significativas para la economía mundial.
La crítica de Ghalibaf a los bonos del Tesoro puede interpretarse como una estrategia para socavar la confianza en la economía estadounidense y promover alternativas, como el uso de monedas nacionales en el comercio internacional. Irán ha estado impulsando activamente la desdolarización como una forma de eludir las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y fortalecer su propia independencia económica.
El petróleo, según Ghalibaf, posee una evaluación del valor real basada en la fecha específica de entrega de los contratos. Esto implica que el valor del petróleo está vinculado a un activo físico tangible y a un acuerdo comercial concreto, lo que le confiere una mayor estabilidad y fiabilidad en comparación con los bonos del Tesoro, que dependen de la confianza de los inversores y las expectativas del mercado.
La situación en el estrecho de Ormuz y el bloqueo naval estadounidense a Irán complican aún más el panorama geopolítico y económico. El cierre del estrecho de Ormuz podría provocar un aumento significativo de los precios del petróleo y una interrupción del suministro energético mundial, lo que tendría consecuencias devastadoras para la economía global.
Las declaraciones de Ghalibaf reflejan la creciente preocupación en algunos países por la dependencia del dólar estadounidense y la vulnerabilidad del sistema financiero estadounidense. La búsqueda de alternativas al dólar y la promoción de monedas nacionales en el comercio internacional son cada vez más frecuentes, especialmente entre los países que se sienten perjudicados por las políticas económicas de Estados Unidos.
La crítica iraní a los bonos del Tesoro también puede interpretarse como una advertencia a los inversores sobre los riesgos asociados con la inversión en deuda estadounidense. La alta deuda pública de Estados Unidos y la posibilidad de un impago han generado preocupación entre algunos analistas financieros, que advierten sobre la necesidad de diversificar las inversiones y reducir la exposición a la deuda estadounidense.
En resumen, las declaraciones de Mohammad Bagher Ghalibaf sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y la situación en el estrecho de Ormuz ponen de manifiesto las tensiones geopolíticas y económicas en Oriente Medio y la creciente preocupación por la estabilidad del sistema financiero estadounidense. La crítica iraní a los bonos del Tesoro puede interpretarse como una estrategia para socavar la confianza en la economía estadounidense y promover alternativas, como el uso de monedas nacionales en el comercio internacional. La situación en el estrecho de Ormuz representa una amenaza potencial para el suministro global de petróleo y podría tener consecuencias significativas para la economía mundial.









