El interés por las casas prefabricadas está creciendo en España como alternativa a las dificultades de acceso al mercado inmobiliario y al encarecimiento de la vivienda. Estas construcciones, realizadas total o parcialmente en fábrica y ensambladas en el terreno, se caracterizan por su menor coste y rapidez de ejecución, atrayendo especialmente a quienes buscan opciones más asequibles y eficientes.
A diferencia de la construcción tradicional, que puede extenderse por más de un año, las casas prefabricadas pueden estar listas en cuestión de semanas o meses, gracias a la producción en entornos controlados que optimizan materiales y minimizan imprevistos. El coste también es un factor determinante, impulsado por el aumento de los precios del suelo y de la construcción. Además, muchas incorporan criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, respondiendo a la creciente demanda de soluciones respetuosas con el medio ambiente.
El mercado ofrece una amplia gama de precios. Las casas de madera son las más económicas, mientras que las de hormigón o acero, aunque más costosas, ofrecen mayor durabilidad y aislamiento. Modelos básicos de empresas como Alucasa, de unos 37 metros cuadrados, pueden encontrarse desde 20.000 euros. Casas inHAUS ofrece viviendas de entre 80 y 100 metros cuadrados con precios entre 60.000 y 100.000 euros, dependiendo de la personalización. Las opciones de hormigón de alta gama pueden superar los 1.500 o 2.000 euros por metro cuadrado.
Es importante destacar que, legalmente, las casas prefabricadas se consideran viviendas convencionales y deben cumplir con el Código Técnico de la Edificación y la Ley de Ordenación de la Edificación, requiriendo licencia de obra, proyecto técnico visado y ubicación en suelo urbanizable. No representan un atajo legal, sino una alternativa constructiva sujeta a las mismas exigencias que cualquier otra vivienda.
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