El ex-diputado federal Eduardo Bolsonaro, hijo del ex-presidente Jair Bolsonaro, no compareció al interrogatorio online programado en el Supremo Tribunal Federal (STF) este miércoles (14 de abril de 2026). La ausencia se suma a la falta de indicación de testigos por parte de la defensa, lo que llevó al juez auxiliar del ministro Alexandre de Moraes, Diego Martinez Cantoario, a declarar el interrogatorio como improcedente.
Eduardo Bolsonaro enfrenta una acción penal en la 1 Turma del STF desde febrero de 2026, acusado de obstrucción a la justicia. A pesar de no haber presentado alegatos en el proceso, la defensa del ex-diputado está a cargo de la Defensoría Pública de la Unión (DPU).
La denuncia contra Eduardo Bolsonaro y Paulo Figueiredo por coacción en un proceso judicial fue presentada por el procurador-general de la República, Paulo Gonet, el 22 de septiembre. El ministro Alexandre de Moraes determinó entonces que el gabinete del entonces congresista fuera notificado para presentar su defensa previa. Moraes consideró válida la notificación debido a que Eduardo Bolsonaro aún ostentaba el mandato parlamentario. Ante la falta de abogados particulares designados por el ex-diputado, la DPU asumió su defensa.
En agosto de 2025, la Policía Federal (PF) imputó a Bolsonaro y a su hijo por coacción en el curso del proceso sobre el intento de golpe de Estado. El indiciamiento se produjo en el marco de una investigación que analiza la actuación de Eduardo en Estados Unidos, donde presuntamente articuló medidas de presión y sanciones contra autoridades brasileñas.
La investigación, iniciada en mayo por orden de Moraes, concluyó en su informe final que Bolsonaro y su hijo, con el apoyo del periodista Paulo Figueiredo y el pastor Silas Malafaia, actuaron para interferir en la Acción Penal 2.668, que investiga la trama para impedir la asunción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT).
Según la PF, las acciones de Eduardo y los demás investigados se dirigen directamente contra las instituciones democráticas, principalmente el STF y el Congreso Nacional, con el objetivo de someterlas a intereses personales. El informe detalla que el grupo buscó coaccionar a integrantes del Poder Judicial y, más recientemente, de la Cámara y el Senado, con el fin de influir en decisiones en su propio beneficio.
La investigación de la PF revela una estrategia coordinada para desestabilizar el sistema democrático brasileño. Se acusa a Eduardo Bolsonaro de haber utilizado su influencia y contactos en Estados Unidos para presionar a funcionarios estadounidenses a imponer sanciones contra ministros del STF, en un intento de debilitar la independencia del Poder Judicial.
La falta de comparecencia de Eduardo Bolsonaro al interrogatorio en el STF plantea interrogantes sobre su estrategia de defensa y su disposición a colaborar con la justicia. La ausencia, sumada a la falta de presentación de testigos, puede interpretarse como una admisión implícita de culpabilidad o como una táctica dilatoria para prolongar el proceso.
El caso de Eduardo Bolsonaro es parte de una serie de investigaciones que buscan esclarecer las acciones de figuras políticas y militares involucradas en el intento de golpe de Estado. Las investigaciones han revelado una red de contactos y financiamiento que buscaba socavar la democracia brasileña y mantener a Jair Bolsonaro en el poder.
La actuación de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos ha generado controversia y críticas tanto en Brasil como en el extranjero. Se le acusa de haber utilizado su posición privilegiada para interferir en los asuntos internos de Brasil y de haber buscado apoyo en el extranjero para desestabilizar el gobierno legítimamente elegido.
La investigación sobre el intento de golpe de Estado continúa en curso, y se espera que en los próximos meses se presenten nuevas evidencias y testimonios que permitan esclarecer los hechos y responsabilizar a los culpables. El caso de Eduardo Bolsonaro es un ejemplo de la gravedad de las amenazas a la democracia brasileña y de la importancia de defender las instituciones y el Estado de Derecho.
La defensa de Eduardo Bolsonaro, a través de la DPU, no ha emitido declaraciones sobre la ausencia del ex-diputado al interrogatorio ni sobre las acusaciones que enfrenta. Se espera que la DPU presente una defensa formal en los próximos días, en la que se argumentará la inocencia de su cliente y se cuestionará la validez de las pruebas presentadas por la acusación.
El ministro Alexandre de Moraes ha sido firme en su determinación de investigar y juzgar a los responsables del intento de golpe de Estado. Ha ordenado una serie de medidas cautelares, como el arresto de figuras políticas y militares, el bloqueo de cuentas bancarias y la suspensión de derechos políticos.
El caso de Eduardo Bolsonaro es un recordatorio de la fragilidad de la democracia y de la necesidad de estar vigilantes ante cualquier intento de socavarla. La defensa de las instituciones democráticas y del Estado de Derecho es una responsabilidad de todos los ciudadanos.









