La guerra en Sudán ha provocado un alarmante aumento en la mortalidad infantil y materna en los últimos tres años, alertó la organización humanitaria Save the Children. La destrucción de infraestructuras civiles y sanitarias está poniendo en grave riesgo la vida de miles de mujeres y recién nacidos en el país norteafricano.
Según datos del Ministerio de Salud sudanés, la tasa de mortalidad materna ha aumentado más de un 12% entre 2022 y 2025, pasando de 263 a 295 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos. Las estimaciones de la ONU señalan que la mortalidad infantil en 2024 se sitúa en 42,9 por cada 1.000 nacimientos.
Save the Children atribuye estos trágicos incrementos a las dificultades para acceder a la atención obstétrica de urgencia, la falta de personal sanitario cualificado y el colapso generalizado de los servicios de salud debido al conflicto. Entre abril de 2023 y finales de 2025, entre el 70% y el 80% de los centros de salud en las zonas afectadas han dejado de funcionar, y los que permanecen abiertos sufren una grave escasez de suministros esenciales, medicamentos, personal y combustible.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado más de 200 ataques contra centros de salud en Sudán, causando cerca de 2.000 muertes y cientos de heridos. Un ejemplo reciente es el ataque con drones contra el Hospital Universitario de Ed Dain en marzo pasado, que cobró la vida de al menos 64 personas, incluyendo 13 niños.
Mohamed Abdiladif, director nacional de Save the Children en Sudán, enfatizó que estos ataques violan el Derecho Internacional Humanitario y afectan gravemente el acceso a la atención esencial para madres y recién nacidos. La organización estima que cada minuto nacen tres bebés en condiciones precarias, ya sea en refugios superpoblados, centros de salud dañados o durante el desplazamiento de sus familias.
Save the Children, presente en Sudán desde 1983, proporciona servicios de salud, nutrición, educación y protección infantil, además de apoyo a refugiados sudaneses en países vecinos. La organización advierte que el cierre de la frontera entre Chad y Sudán agravará la escasez de suministros médicos y alimentarios en la región de Darfur.
La ONG hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional y a las partes en conflicto para que pongan fin a la violencia, protejan la asistencia sanitaria y garanticen el acceso humanitario sin obstáculos. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.












