La promulgación de la Ley 157, que faculta al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) a modificar la categoría de tierras tituladas, ha provocado una fuerte protesta en la localidad de Porvenir, Pando, a 33 kilómetros de Cobija. La movilización, iniciada el pasado miércoles, es liderada por la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos y cuenta con el respaldo de representantes de los pueblos indígenas yaminahua, machineri, esse ejja, tacana, pacahuara y cavineño. Los manifestantes exigen la anulación inmediata de la normativa, argumentando que atenta contra los territorios comunitarios y favorece la concentración de tierras.
La Ley 157 permite transformar la categoría de pequeña propiedad de tierras tituladas a mediana, con el objetivo, según el Gobierno, de facilitar el acceso a créditos para los productores a través de la hipoteca de estas superficies cultivables. Sin embargo, esta interpretación es rechazada por los opositores, quienes advierten que la medida podría afectar gravemente a las comunidades indígenas originarias campesinas y beneficiar a grandes latifundistas.
La promulgación de la ley, realizada el 8 de abril en Santa Cruz de la Sierra por el presidente Rodrigo Paz ante empresarios del sector agropecuario, ha sido calificada como una falta de diálogo y consideración hacia los sectores más vulnerables. El argumento oficial de facilitar el financiamiento a pequeños productores no convence a las organizaciones campesinas e indígenas, que denuncian la falta de socialización previa y la ausencia de un proceso participativo en la elaboración de la normativa.
Javier Fernández, titular de la Central Indígena de los Pueblos Originarios de la Amazonía de Pando (Cipoap), expresó su firme rechazo a la Ley 157, calificándola de norma abierta e inconstitucional . Fernández enfatizó que la medida debilita la protección de los territorios indígenas y campesinos, y exige su anulación inmediata. La Cipoap se ha sumado activamente a la protesta en Porvenir, brindando su apoyo logístico y organizativo a los manifestantes.
La Fundación Tierra, una organización dedicada al estudio y defensa de los derechos territoriales, coincide en que la Ley 157 no beneficiará a la mayoría de los pequeños productores. En un análisis detallado, la fundación argumenta que la normativa favorecerá principalmente a los sectores agroindustriales consolidados, especialmente a la oligarquía del oriente del país. Esta perspectiva refuerza las preocupaciones de los manifestantes, quienes temen que la ley consolide la concentración de tierras en manos de unos pocos.
Álvaro Céspedes, especialista en temas agrarios vinculado al Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, ha calificado la Ley 157 como uno de los retrocesos más graves y silenciosos del régimen de tierras en Bolivia desde la Reforma Agraria de 1953 . Céspedes advierte que la normativa representa una amenaza para la seguridad jurídica de la tenencia de la tierra de las comunidades indígenas y campesinas, y podría revertir los avances logrados en materia de redistribución de la tierra.
La promulgación de la Ley 157 se produjo en medio de denuncias de organizaciones campesinas e indígenas, así como de instituciones que trabajan en el ámbito agrario y campesino. Estas organizaciones denunciaron la falta de socialización con los posibles afectados y la ausencia de un debate público sobre los impactos de la normativa. La Defensoría del Pueblo también emitió un pronunciamiento en el que solicitaba al Poder Ejecutivo devolver el proyecto de ley debido a la ausencia de un proceso amplio, transparente, oportuno y participativo de socialización del Proyecto de Ley número 157 con los sectores de pequeños productores agrícolas y ganaderos directamente involucrados .
La protesta en Porvenir se suma a una serie de movilizaciones y rechazos a la Ley 157 en diferentes regiones del país. Las organizaciones campesinas e indígenas han anunciado que mantendrán las protestas hasta que el Gobierno acceda a dialogar y considerar la anulación de la normativa. La situación en Pando se mantiene tensa, y las autoridades locales han reforzado la seguridad en la zona para evitar incidentes.
El futuro de la Ley 157 y su impacto en la tenencia de la tierra en Bolivia dependerá de la capacidad del Gobierno para establecer un diálogo constructivo con los sectores afectados y encontrar una solución que garantice la protección de los derechos de las comunidades indígenas y campesinas. La protesta en Porvenir es una clara señal de que la normativa ha generado una profunda desconfianza y rechazo entre los sectores más vulnerables de la sociedad boliviana. La falta de transparencia y participación en la elaboración de la ley ha exacerbado las tensiones y ha puesto en riesgo la estabilidad social en las regiones afectadas.











