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TRABAJO INFORMAL AL ALZA: Más de uno de cada cinco trabajadores uruguayos sin registro

Montevideo, 13 abr (Prensa Latina) La informalidad laboral continúa hoy alta en Uruguay y las diferencias territoriales evidencian dificultades para acceder hoy a empleos de calidad, trascendió aquí.

TRABAJO INFORMAL AL ALZA: Más de uno de cada cinco trabajadores uruguayos sin registro

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), un 22% de los ocupados en Uruguay no estaban registrados en la seguridad social durante el trimestre comprendido entre diciembre y febrero. Este porcentaje revela una preocupante situación de informalidad laboral en el país, con una marcada concentración en las zonas del norte y en las áreas fronterizas.

El departamento de Rivera lidera el ranking de informalidad, con un alarmante 46,8% de trabajadores no registrados. Le siguen de cerca Artigas y Cerro Largo, ambos con una tasa del 43,2%. Estos datos evidencian una alta vulnerabilidad laboral en estas regiones, donde la falta de protección social deja a una parte significativa de la población trabajadora en una situación precaria.

La situación se mantiene crítica en otros departamentos. Tacuarembó registra un 36,1% de empleados sin seguridad social, mientras que Soriano alcanza el 32,5% y Río Negro el 32%. Todos estos departamentos superan el 30% de trabajadores no registrados, lo que indica una tendencia generalizada a la informalidad en amplias zonas del territorio nacional.

En paralelo a este panorama, la tasa de desempleo a nivel país se ubicó en 7,3% durante el mismo período, lo que equivale a unas 139.000 personas desocupadas. Sin embargo, al analizar las cifras por departamentos, se observa una disparidad significativa. Treinta y Tres encabeza la lista con una tasa de desempleo del 14,2%, más del doble del promedio nacional.

Paysandú y Río Negro también presentan niveles de desempleo superiores al 10%, lo que pone de manifiesto las dificultades económicas que afectan especialmente al litoral y al noreste del país. La combinación de alta informalidad y desempleo en estas regiones genera una situación de vulnerabilidad social que requiere atención urgente.

El INE no ofrece explicaciones detalladas sobre las causas de esta alta informalidad, pero se presume que factores como la falta de oportunidades laborales formales, la baja calificación de la mano de obra y la existencia de economías sumergidas contribuyen a este fenómeno. La concentración en zonas de frontera también sugiere que el contrabando y otras actividades ilícitas podrían estar generando empleo informal.

La falta de registro en la seguridad social implica que los trabajadores no tienen acceso a beneficios como la jubilación, el seguro de salud, el seguro de desempleo y las prestaciones por enfermedad. Esto los deja en una situación de mayor vulnerabilidad ante posibles contingencias y dificulta su acceso a una vida digna.

Las autoridades uruguayas han reconocido la necesidad de combatir la informalidad laboral, pero las medidas implementadas hasta el momento no han logrado revertir la tendencia. Se han propuesto incentivos para la formalización, como la reducción de cargas sociales y la simplificación de trámites, pero su impacto ha sido limitado.

La situación actual exige un abordaje integral que combine políticas de fomento del empleo formal, programas de capacitación y mejora de la calificación de la mano de obra, y medidas de control y fiscalización para combatir la economía sumergida. Es fundamental que el Estado, los empleadores y los trabajadores trabajen juntos para construir un mercado laboral más justo y equitativo, donde todos los trabajadores tengan acceso a la protección social que merecen.

La persistencia de altos niveles de informalidad laboral no solo afecta a los trabajadores directamente involucrados, sino que también tiene consecuencias negativas para la economía en su conjunto. La evasión fiscal y la competencia desleal que genera la informalidad distorsionan el mercado y dificultan el desarrollo de las empresas formales. Además, la falta de protección social reduce la capacidad de consumo de los trabajadores y limita el crecimiento económico.

En conclusión, los datos del INE revelan una preocupante situación de informalidad laboral en Uruguay, con una fuerte concentración en las zonas del norte y en las áreas fronterizas. La combinación de alta informalidad y desempleo en estas regiones genera una situación de vulnerabilidad social que requiere atención urgente. Es fundamental que las autoridades implementen políticas efectivas para combatir la informalidad y promover el empleo formal, garantizando así la protección social de todos los trabajadores.

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