La amenaza contra el abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella, difundida a través de redes sociales, ha encendido las alarmas en el panorama político colombiano, sumándose a una creciente preocupación por la seguridad de los aspirantes a la Presidencia. La imagen, que muestra el rostro de De la Espriella acompañado de símbolos fúnebres, generó una rápida reacción y rechazo por su clara intención intimidatoria, especialmente en un contexto de campaña electoral ya marcado por la tensión.
El senador Mauricio Gómez Amín denunció públicamente la amenaza, señalando que no se trata de un hecho aislado. Según sus declaraciones, la misma página digital que difundió la imagen contra De la Espriella ya había publicado mensajes similares dirigidos a la candidata Paloma Valencia. Esta conexión, a juicio del senador, agrava significativamente la situación y exige una respuesta contundente.
La misma página que amenaza de muerte a @PalomaValenciaL ahora arremete también contra @ABDELAESPRIELLA, un hecho gravísimo que merece el rechazo unánime del país. Sin embargo, llama aún más la atención el silencio retumbante de Iván Cepeda frente a estos sucesos , expresó Gómez Amín a través de su cuenta en la red social X.
El senador vinculó directamente estas amenazas con la política de paz total implementada por el gobierno actual, argumentando que esta estrategia ha envalentonado a los criminales, debilitado la autoridad del Estado y puesto en riesgo a aquellos que expresan opiniones diferentes.
La reacción política no tardó en llegar. Líderes de diversas ideologías condenaron las amenazas y advirtieron sobre los peligros que este tipo de mensajes representan para la democracia. Si bien existen diferencias en cuanto a las causas subyacentes, existe un consenso generalizado sobre la necesidad de frenar la escalada de violencia en el debate público.
Abelardo de la Espriella respondió a la amenaza con contundencia a través de su cuenta en X, calificando a los responsables como miserables cobardes y acusando al régimen y sus socios del narcoterrorismo de estar detrás de la intimidación contra quienes defienden la democracia, la institucionalidad y la libertad.
Este episodio ha reabierto un debate más amplio sobre el clima de violencia que rodea la contienda electoral. Para muchos, estos hechos no pueden separarse de antecedentes recientes que han marcado la historia política del país, como el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay en 2025, un evento que sigue presente en la memoria colectiva y que aumenta la preocupación ante nuevas amenazas.
El expresidente Álvaro Uribe Vélez fue uno de los primeros en reaccionar públicamente, cuestionando a los autores de los mensajes y llamando a la ciudadanía a estar atenta. Ojo con estos bandidos cobardes, todos tenemos que cuidar a Paloma. ¿Por qué hay redes que se prestan para esto? , escribió Uribe en su cuenta de X. En un mensaje posterior, añadió: Asesinaron a Miguel Uribe, amenazaron a Paloma, a María Fernanda y a otros, ahora amenazan a Paloma y también a Abelardo. Rechazo total. Los ciudadanos no podemos permitir que la delincuencia siga haciendo de las suyas .
Desde el Pacto Histórico, el candidato Iván Cepeda condenó toda forma de violencia política y llamó al respeto en el debate político. Condeno toda forma de violencia política. Condeno cualquier forma de agresión o violencia política contra mis adversarios. Llamo al respeto y a tratar con cuidado toda diferencia política , declaró Cepeda.
El movimiento Salvación Nacional también se pronunció, expresando su solidaridad con Paloma Valencia y exigiendo a las autoridades que tomen medidas inmediatas. Desde Salvación extendemos nuestra solidaridad a @PalomaValenciaL por esta vil y cobarde amenaza. Las autoridades deben tomar medidas de inmediato, desde esta cuenta también se ha amenazado @ABDELAESPRIELLA y seguro a más colombianos y candidatos. Esto es criminal e inaceptable , señalaron en un mensaje en redes sociales.
Ante la creciente preocupación, el Gobierno del presidente Gustavo Petro anunció que reforzará los esquemas de seguridad de los candidatos presidenciales, en un intento por contener el riesgo y evitar que estos hechos escalen a escenarios más graves. Sin embargo, la campaña electoral continúa su curso, marcada por un ambiente de tensión que, lejos de disminuir, parece intensificarse con cada nueva amenaza. La situación plantea serias interrogantes sobre la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de los candidatos y la integridad del proceso electoral en Colombia. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos, preocupada por el impacto que la violencia política podría tener en la estabilidad democrática del país.









