Un estudio internacional publicado en la revista Nature Communications revela que la participación regular en actividades creativas, como bailar tango, pintar, tocar instrumentos musicales o jugar videojuegos, puede retrasar el envejecimiento cerebral. Investigadores analizaron datos de neuroimagen de más de 1.400 personas de 13 países utilizando “relojes cerebrales” basados en aprendizaje automático, encontrando que aquellos que se dedican consistentemente a estas prácticas presentan cerebros biológicamente más jóvenes.
El estudio, liderado por Agustín Ibáñez (Universidad Adolfo Ibáñez de Chile y Trinity College Dublin) y Carlos Coronel-Oliveros (Global Brain Health Institute), destacó especialmente los beneficios del tango, con cerebros que mostraban un promedio de siete años menos de edad cronológica. Las mejoras más significativas se observaron en la región frontoparietal, un área crucial para la toma de decisiones y la memoria de trabajo, comúnmente afectada por el envejecimiento.
La investigación también demostró que incluso aprender una nueva habilidad, como el videojuego StarCraft II, puede reducir la edad cerebral y mejorar la atención. La regularidad y la intensidad del compromiso creativo favorecen la plasticidad cerebral, fortaleciendo las redes neuronales y aumentando las conexiones en áreas relacionadas con el procesamiento motor y musical.
Los hallazgos indican que no es necesaria experiencia previa para obtener estos beneficios; incluso comenzar una actividad creativa recientemente puede generar cambios positivos. Además de los efectos en el tango, la música y la pintura también mostraron señales de rejuvenecimiento cerebral.
Los autores sugieren que la creatividad podría considerarse una estrategia pública de bajo costo para proteger la salud cerebral a lo largo de la vida, similar al ejercicio físico y una dieta equilibrada. Los datos recopilados podrían contribuir al desarrollo de programas de prevención y promoción de la salud neurocognitiva.
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