Investigadores de Estados Unidos lograron describir por primera vez la estructura molecular de la toxina principal del veneno de la araña de arena de seis ojos, un arácnido nativo de Chile y Argentina. Este avance, publicado en la revista PNAS de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., podría abrir el camino al desarrollo de tratamientos para mitigar los efectos del loxoscelismo, el síndrome causado por las mordeduras de estas arañas.
El veneno de las arañas sicáridas contiene toxinas que destruyen tejidos y afectan la sangre, actuando sobre los lípidos de las membranas celulares. Estudios previos habían logrado obtener estructuras parciales de toxinas similares, pero no explicaban con claridad cómo interactúan con los lípidos. El equipo de investigación, liderado por Alexandra Sundman, Greta Binford, William Montfort y Matthew Cordes, superó este obstáculo al cristalizar una forma inactiva de la toxina, denominada “St_βIB1i”, y analizarla con técnicas de cristalografía de rayos X.
Los resultados revelaron que la toxina se une a tres moléculas de lípido, modificando su forma y activándose para cortar los lípidos de las membranas celulares, desencadenando así el daño característico de las picaduras. Los investigadores también identificaron una preferencia de la toxina por lípidos con grupo etanolamina, como la ceramida fosfoetanolamina, lo que podría explicar las variaciones en los efectos del veneno entre diferentes especies de arañas.
“Se trata de una araña que pertenece a un género que viene siendo muy estudiado. Es un poco gracioso ver a esa especie cómo se esconde en la arena”, comentó Adolfo de Roodt, docente de toxicología de la Universidad de Buenos Aires. Si bien el experto destacó el interés del trabajo, enfatizó que aún se requiere más investigación para desarrollar estrategias eficaces contra el veneno. El siguiente paso, según los investigadores, sería diseñar fármacos que bloqueen la unión de la toxina a los lípidos.
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