Los mercados financieros globales reaccionaron con euforia ante el anuncio de una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, lo que se tradujo en fuertes subidas en las bolsas asiáticas, europeas y estadounidenses. Los activos argentinos no fueron ajenos a este impulso, con bonos en dólares que experimentaron un salto de hasta 1,8% en Nueva York, la mayor alza desde las elecciones de octubre, y una consecuente caída del riesgo país de 6,6%, ubicándose en 570 puntos básicos. Las acciones argentinas también se beneficiaron, ganando casi 5% en Wall Street.
La jornada, calificada como una de las más volátiles y eufóricas del año, estuvo marcada por un giro diplomático que permitió a los inversores abandonar el "miedo extremo" que había prevalecido en el último mes, según Laura Torres, Directora de Inversiones IMB Capital Quants. Sin embargo, Torres advirtió que la clave para sostener esta recuperación será la reapertura efectiva del Estrecho de Ormuz y la garantía de que los buques puedan transitar sin interferencias de la Marina iraní, ya que cualquier obstáculo podría revertir rápidamente el desplome del petróleo.
El precio del petróleo Brent cayó 18% el martes, cerrando en US$ 90.90, lo que desencadenó la ola de optimismo en los mercados. Wall Street respondió con fuertes ganancias: el Nasdaq subió 2,6%, seguido por el Dow Jones y el S&P 500, que ganaron 2,4% y 2,2% respectivamente.
En el frente cambiario, el dólar continuó su tendencia a la baja, cerrando a $1.392,5 en el mercado mayorista y a $1.410 en los bancos. El Banco Central intensificó sus compras de dólares, acumulando más de US$ 300 millones en abril.
La calma geopolítica se presenta como especialmente favorable para los mercados emergentes y aquellos en situación de dificultad, según estiman en la sociedad de Bolsa PPI. Si se mantiene este entorno de menor aversión al riesgo, podría abrirse la puerta a una recomposición de flujos hacia activos como la deuda argentina.
Maximiliano Donzelli, de IOL, señaló que el EMBI local llegó a registrar 637 puntos básicos apenas siete ruedas atrás. Recordó que, en un contexto internacional más favorable, el indicador había logrado ubicarse por debajo de los 500 puntos básicos, lo que subraya la importancia de los factores externos en la trayectoria de la deuda local.
Las acciones argentinas también se sumaron al alivio generalizado. El sector bancario lideró las subidas, con el Macro a la cabeza, que ganó 4,7%. Sin embargo, las empresas del sector petrolero experimentaron una caída, aunque recortaron parte de las pérdidas a medida que aumentaban las dudas sobre la sostenibilidad de la tregua. Vista llegó a caer casi 7%, mientras que el ADR de YPF cerró con una baja de 2,8%. El Merval en Buenos Aires subió 0,7% medido en dólares al contado con liquidación.
Para Argentina, como país exportador neto de energía, la caída del precio del petróleo, si se mantiene, tendrá un impacto directo en sus cuentas externas. No obstante, PPI considera que el escenario sigue siendo favorable, incluso con esta baja.
Bajo el supuesto de un Brent estabilizándose en torno a US$ 90, PPI estima que las exportaciones de petróleo podrían ubicarse entre US$ 11.400 millones y US$ 11.900 millones en 2026, las mayores de la historia. El primer caso se basa en una producción promedio de 919 mil barriles diarios y exportaciones de 392 mil, mientras que el segundo, más optimista, considera una producción de 941 mil barriles diarios y exportaciones de 413 mil.
Si estas proyecciones se confirman, se produciría un aumento del 40% en las cantidades y del 26% en el precio en relación con 2025. Este escenario podría fortalecer la posición externa de Argentina y contribuir a la estabilidad económica del país.










