El lanzamiento de Bre-B en Colombia, seis meses atrás, ha puesto en el foco la comparación con Pix, el exitoso sistema de pagos instantáneos de Brasil. Ambos sistemas comparten la visión de que el acceso a pagos y transferencias de dinero debe ser un derecho público, sin embargo, existen diferencias significativas en su desarrollo, adopción y funcionalidades. Mientras Pix cuenta con 170 millones de usuarios, representando el 76,4% de la población brasileña, Bre-B ha alcanzado los 34,6 millones de usuarios, equivalente al 64,4% de la población colombiana.
La principal diferencia radica en la madurez de cada sistema. Pix, lanzado en 2020, ha tenido cinco años para consolidarse, mientras que Bre-B, inaugurado en octubre de 2023, se encuentra en una etapa de consolidación y alineación. Óscar Cadena, director de asuntos públicos de Nu Colombia, explica que el Banco de la República adoptó una estrategia de construir sobre lo construido , integrando los sistemas de pago existentes en un único riel administrado por el Emisor. A diferencia de Brasil, donde se implementó un riel único desde el inicio, Colombia optó por conectar los sistemas preexistentes para lograr la interoperabilidad.
Lo que hizo Brasil fue lanzar un riel único y le dijo a todos los bancos e instituciones que se metieran por él para que pasaran los pagos , afirma Cadena. El objetivo en Brasil era impulsar pagos universales, gratuitos y completamente interoperables. Colombia, según Cadena, emuló este ejercicio, creando un sistema similar a Pix, aunque no idéntico. Bre-B implicó tomar todos esos rieles que ya existían, conectarlos a todos y que los pagos fueran por un único riel en el que todos esos caminos privados interoperan .
Esta diferencia en el enfoque inicial ha resultado en una mayor madurez para Pix. Mauricio Fernández, líder de pagos en tiempo real para América Latina de ACI Worldwide, destaca que ambos sistemas comparten la característica de ser plataformas para la innovación, abriendo la puerta a nuevos casos de uso, menores costos de aceptación, mayor competencia, más inclusión financiera y una mejor experiencia para consumidores y comercios. Sin embargo, reconoce que Pix, al tener un origen público más claro, goza de mayor flexibilidad en cuanto a funcionalidades.
La composición mixta de Bre-B, con la participación de entidades privadas, impone ciertas limitaciones. Cadena señala que el gobierno saliente tiene la oportunidad de mejorar el sistema en varios aspectos. Entre ellos, la definición de acuerdos de servicio claros en cuanto a tiempos de respuesta, mecanismos de atención al cliente (Pqrs) y resolución de problemas en las transferencias. Además, propone fortalecer el régimen sancionatorio para garantizar el cumplimiento de los acuerdos de servicio.
Otro punto crucial es la gratuidad de las transferencias entre personas (P2P). Cadena enfatiza la necesidad de asegurar que estas transferencias sean siempre gratuitas, tal como ocurre en Brasil. Asimismo, sugiere revisar los topes establecidos para las transferencias en Bre-B, ya que limitan su usabilidad. En Colombia, las transferencias en Bre-B tienen unos topes. Eso hace que la usabilidad del sistema se sacrifique. En Brasil, las transferencias no tienen esto , explica.
La prevención del fraude es otro desafío importante. Se requiere avanzar en la definición de reglas sólidas para combatir los delitos relacionados con los pagos digitales y blindar el sistema. Además, Cadena menciona el tema del impuesto del 4x1.000, que considera un disuasivo para la adopción de medios digitales. En Brasil, la reducción del uso del efectivo pasó del 78% al 22% en cinco años, mientras que en Colombia el uso de efectivo se mantiene en el 78%.
El sector financiero considera necesario evaluar la pertinencia de este impuesto para fortalecer el uso de Bre-B y su futuro en el sistema de pagos colombiano. La experiencia de Pix sirve como referencia, pero Colombia debe adaptar el modelo a su propia realidad y superar las limitaciones impuestas por su estructura mixta.
Además de Pix y Bre-B, otros países de América Latina están desarrollando sistemas de pago similares. México cuenta con CoDi y Dimo, Costa Rica con Sinpe Móvil y Argentina con Transferencias 3.0. Todos estos sistemas buscan facilitar las transacciones electrónicas y promover la inclusión financiera en la región.
La adopción de llaves alfanuméricas como identificadores simplificados es una tendencia común en estos sistemas, buscando un modelo de pago más intuitivo y accesible para los usuarios. El futuro de los pagos digitales en América Latina dependerá de la capacidad de cada país para aprender de las experiencias de otros, adaptar los modelos a sus propias necesidades y superar los desafíos regulatorios y tecnológicos que se presenten. Bre-B, en su camino hacia la consolidación, tiene la oportunidad de convertirse en un motor de transformación para el sistema financiero colombiano, impulsando la innovación, la competencia y la inclusión financiera.










