El Banco Central de la República Argentina (BCRA) dará a conocer este miércoles el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente al mes de marzo. El informe, de acceso exclusivo para suscriptores, condensará las proyecciones de los principales analistas económicos sobre variables cruciales para la economía nacional: inflación, tipo de cambio y Producto Bruto Interno (PBI).
La publicación de este REM se produce en un contexto global significativamente alterado por la reciente escalada de tensiones en Medio Oriente, un factor que introduce nuevas incertidumbres en el panorama económico internacional y, por ende, en las expectativas locales. A pesar de este escenario, el mercado cambiario argentino ha mantenido una relativa calma, mientras que la actividad económica continúa mostrando una marcada disparidad entre los distintos sectores productivos.
El relevamiento de marzo revela un ajuste al alza en las proyecciones de inflación. La estimación para el mes de febrero se situó en un 2,7%, superando el 2,1% que se preveía en el REM anterior. Esta tendencia alcista se extiende también a los pronósticos para los próximos cinco meses, lo que sugiere una persistencia de presiones inflacionarias en el corto y mediano plazo.
En contraste con la revisión al alza de la inflación, las expectativas para el tipo de cambio han experimentado una moderación. La denominada pax cambiaria ha llevado a los analistas a reducir sus proyecciones de aumento del dólar. En términos generales, se espera que la devaluación del peso argentino sea inferior al ritmo de la inflación, tanto en el acumulado del año 2026 (+17,9%) como en los próximos doce meses.
Sin embargo, esta tendencia no es uniforme en todo el horizonte temporal. Las proyecciones para los meses de julio y agosto muestran un comportamiento diferente, con expectativas de un aumento del dólar que superan las proyecciones de inflación. Este cambio de tendencia, si se confirma, podría indicar una posible aceleración del tipo de cambio en la segunda mitad del año, aunque por ahora se trata de una señal incipiente que requiere ser monitoreada de cerca.
En lo que respecta al Producto Bruto Interno (PBI), las proyecciones apuntan a un crecimiento del 3,4% para el año 2026. Esta estimación ha sido revisada al alza a partir de la publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente al mes de diciembre, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Los datos del EMAE mostraron una sorpresa positiva, indicando una mayor dinamización de la actividad económica de lo esperado.
No obstante, el crecimiento del PBI continúa mostrando una marcada heterogeneidad sectorial. Si bien algunos sectores de la economía están experimentando un desempeño favorable, otros se encuentran rezagados o incluso en contracción. Esta disparidad sectorial plantea desafíos para la formulación de políticas económicas que promuevan un crecimiento inclusivo y sostenible.
El REM de marzo, en resumen, refleja un panorama económico complejo y en constante evolución. La inflación sigue siendo una preocupación central, aunque las expectativas de tipo de cambio se han moderado. El PBI muestra signos de recuperación, pero la heterogeneidad sectorial persiste. La irrupción de la guerra en Medio Oriente añade un elemento de incertidumbre adicional, que podría afectar las proyecciones económicas en los próximos meses.
El BCRA continuará monitoreando de cerca la evolución de estos indicadores y ajustando su política monetaria en función de las circunstancias cambiantes. La publicación del REM de marzo proporciona una valiosa herramienta para comprender las expectativas del mercado y anticipar los posibles escenarios futuros. La información contenida en el relevamiento es crucial para la toma de decisiones tanto de los agentes económicos públicos como privados, y contribuye a una mayor transparencia y previsibilidad en el ámbito económico y financiero. La dinámica observada en las expectativas de inflación y tipo de cambio, junto con la revisión al alza del PBI, delinean un cuadro económico que exige un análisis continuo y una gestión prudente de las políticas públicas.










