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Joven de Huila recibe cirugía transformadora en Medellín por enfermedad rara

Joven de Huila recibe cirugía transformadora en Medellín por enfermedad rara

Luis Miguel Collazos Montalvo, un joven de 22 años proveniente de Huila, experimentó una notable transformación gracias a una compleja cirugía realizada en Medellín para tratar los tumores causados por la neurofibromatosis tipo 1 (NF1), una enfermedad genética poco común. La intervención, considerada casi un milagro por su familia, le permitió remover el exceso de piel y tumores que lo aquejaban desde la infancia.

La NF1, también conocida como enfermedad de Von Recklinghausen, afecta a aproximadamente una de cada 3.000 personas en el mundo. Se caracteriza por la aparición de manchas en la piel y el desarrollo de tumores en el tejido nervioso, generalmente benignos, pero que pueden generar deformidades y complicaciones. En el caso de Luis Miguel, la enfermedad se manifestó con un pequeño grano en su cuerpo cuando tenía apenas un año, el cual persistió a diferencia del de su hermana melliza, Mayra Alejandra.

El diagnóstico no fue fácil. Durante años, la familia Collazos Montalvo recorrió hospitales y centros médicos en Acevedo, Pitalito y Neiva, en busca de respuestas. Tras meses de incertidumbre, su padre, Luis Álvaro Collazos, decidió llevarlo a Bogotá, a la clínica La Misericordia. Allí, tras dos meses de exámenes y evaluaciones, los médicos inicialmente se mostraron pesimistas, llegando a desahuciar al pequeño Luis Miguel debido a la falta de conocimiento sobre la enfermedad.

Margot Montalvo, la madre de Luis Miguel, relata que le dieron tres meses de vida. Este pronóstico devastador la impulsó a continuar la búsqueda de un diagnóstico y tratamiento. Con el tiempo, en la Fundación CardioInfantil, finalmente se confirmó el diagnóstico de neurofibromatosis tipo 1 a los 14 años. Sin embargo, la esperanza de una cura o tratamiento efectivo se veía limitada por la naturaleza de las enfermedades huérfanas, que suelen ser poco estudiadas y carecen de terapias específicas.

El tratamiento principal para la NF1 consiste en la extirpación quirúrgica de los tumores. En el caso de Luis Miguel, estos se encontraban distribuidos por todo el lado derecho de su cuerpo, incluyendo su cabeza y cuello, lo que complicaba la intervención debido al riesgo de dañar nervios importantes, como los de la médula espinal cérvica, o provocar hemorragias.

A pesar de los riesgos, se realizaron dos cirugías superficiales para remover parte de los tumores en su coronilla y cabeza. Se le indicó que, al alcanzar la mayoría de edad, cuando su crecimiento se detuviera, se sometería a una nueva serie de cirugías. Sin embargo, la situación familiar cambió cuando sus padres se separaron y su padre dejó de cubrir el seguro médico. Esto impidió que Luis Miguel accediera a la atención médica necesaria, ni a través del Sisbén ni de su EPS.

La posibilidad de una cirugía en una clínica privada era inalcanzable para una familia con recursos limitados, compuesta por un taxista y una empleada doméstica. Durante tres años, Luis Miguel no recibió ningún tratamiento para su NF1, a pesar de lo cual continuó con sus estudios, hizo amigos y aprendió el oficio de latonería y ornamentación. No obstante, la enfermedad siguió progresando y los tumores continuaron expandiéndose.

La oportunidad llegó gracias a la Fundación IQ Te Quiere de IQ Interquirófanos, que, tras recibir fotos y videos del caso de Luis Miguel, decidió financiar su traslado a Medellín, su estancia y la cirugía. La intervención fue realizada por el cirujano plástico Juan Carlos Vélez, quien explicó que consistió en una técnica similar a un lifting facial que permitió resecar entre el 50% y el 60% de la lesión tumoral en la cara derecha de Luis Miguel.

El principal desafío radicaba en el avanzado estado de los tumores y el alto riesgo de lesionar el nervio facial. Afortunadamente, la cirugía fue un éxito y la familia pudo regresar a Pitalito, Huila, este martes para continuar con la recuperación en casa. Se prevé que en los próximos meses, Luis Miguel regrese a Medellín para someterse a las dos cirugías restantes.

La historia de Luis Miguel Collazos es un testimonio de la perseverancia, la esperanza y la importancia del apoyo para las personas que padecen enfermedades raras. Su caso pone de manifiesto las dificultades que enfrentan los pacientes con enfermedades huérfanas para acceder a un diagnóstico y tratamiento oportuno, y la necesidad de fortalecer los sistemas de salud para garantizar la atención integral de estos pacientes. La NF1, al ser una enfermedad sin cura, requiere un manejo multidisciplinario y un seguimiento constante para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. La cirugía en Medellín representa un paso significativo en el camino de Luis Miguel hacia una vida más plena y saludable.

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