El sistema de salud palestino se encuentra al borde del colapso, asediado por una grave escasez de recursos, una deuda acumulada que supera los mil millones de dólares y los devastadores efectos de la campaña bélica israelí en la Franja de Gaza, alertó el Ministerio de Salud palestino con motivo del Día Mundial de la Salud. La situación, descrita como crítica, pone en riesgo la vida de millones de palestinos y amenaza con revertir los avances logrados en materia de salud pública.
El comunicado del Ministerio de Salud destaca los desafíos estructurales persistentes que enfrenta el sistema sanitario palestino. Uno de los indicadores más preocupantes es la baja proporción de camas hospitalarias en Cisjordania, con solo 1,3 por cada mil habitantes, una cifra significativamente inferior a la media mundial. Esta carencia limita la capacidad de respuesta ante emergencias y dificulta el acceso a la atención médica para la población.
Sin embargo, la crisis se ha agudizado dramáticamente con la ofensiva militar israelí iniciada en octubre de 2023 en la Franja de Gaza. Los datos oficiales revelan que más de mil 800 centros de salud han sido destruidos total o parcialmente durante la agresión, dejando a la población sin acceso a servicios médicos básicos. El valor estimado de los daños a la infraestructura sanitaria en Gaza supera los mil 400 millones de dólares, según informes internacionales.
La destrucción de hospitales y clínicas, junto con el bloqueo impuesto a la entrada de suministros médicos, ha provocado una crisis humanitaria sin precedentes en Gaza. El director de ayuda médica en Gaza, Muhammad Abu Afash, advirtió la semana pasada sobre el grave deterioro del sistema sanitario como consecuencia de la escasez de medicamentos y suministros.
Abu Afash explicó que las cantidades que ingresan a través de los cruces fronterizos son insuficientes para satisfacer las necesidades de los pacientes, especialmente aquellos que padecen enfermedades crónicas y dependen de un tratamiento continuo. Muchos medicamentos esenciales se han agotado, lo que pone en peligro la vida de miles de personas.
La situación se complica aún más por la escasez de suministros para el mantenimiento de los generadores eléctricos, vitales para el funcionamiento de los hospitales y centros de salud. La falta de electricidad interrumpe los servicios básicos, como la refrigeración de vacunas y el funcionamiento de equipos médicos, lo que compromete la calidad de la atención.
El Ministerio de Salud palestino también señaló un cambio preocupante en la situación epidemiológica, con un aumento en la carga de enfermedades no transmisibles. Este cambio requiere una mayor inversión en programas de prevención y tratamiento, pero la escasez de recursos dificulta la implementación de estas iniciativas.
La deuda acumulada de más de mil millones de dólares agrava aún más la crisis financiera del sistema sanitario palestino. Esta deuda limita la capacidad del gobierno para invertir en infraestructura, contratar personal médico y adquirir medicamentos y suministros esenciales.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la situación en Gaza y ha instado a Israel a permitir el acceso sin restricciones de ayuda humanitaria, incluyendo suministros médicos. Sin embargo, la ayuda que llega es insuficiente para cubrir las necesidades de la población.
La crisis sanitaria en Palestina exige una respuesta urgente y coordinada por parte de la comunidad internacional. Es fundamental que se garantice el acceso a la atención médica para todos los palestinos, se repare la infraestructura sanitaria destruida y se alivie la carga financiera que pesa sobre el sistema de salud. De no hacerlo, las consecuencias humanitarias serán catastróficas.
El Ministerio de Salud palestino hace un llamado a la comunidad internacional para que cumpla con sus obligaciones y brinde el apoyo necesario para salvar el sistema sanitario palestino del colapso. La salud de millones de personas depende de ello. La situación actual no solo representa una amenaza para la salud pública, sino también para la estabilidad y el futuro de Palestina. La falta de acceso a la atención médica básica puede tener consecuencias a largo plazo para el desarrollo social y económico de la región.










