Tras una década de investigaciones, Richard Antonio Pérez, sargento retirado del Ejército, recibió una nueva condena de 15 años de prisión por el delito de tortura agravada contra su hijo adoptivo, Sergio Andrés Pérez Carrascal, de 5 años. Esta sentencia se suma a los 33 años y 4 meses que ya cumplía por el asesinato del menor, ocurrido en Medellín hace 10 años. El ente acusador demostró, a través de evidencias recopiladas, los actos de violencia física y psicológica que sufrió Sergio Andrés durante los últimos tres años de su vida, así como su aislamiento del mundo exterior y de su madre.
La historia de Sergio Andrés es un relato desgarrador de crueldad y abandono. El 18 de junio de 2013, el sargento (r) Pérez, quien no era el padre biológico del niño, lo llevó a Granada, Meta, bajo engaños para obtener su custodia. A partir de ese momento, Yeraldín Carrascal Atencio, la madre de Sergio Andrés, inició una lucha infructuosa por recuperar a su hijo o, al menos, mantener algún tipo de contacto con él.
En una entrevista concedida a Qhubo Medellín el 10 de febrero de 2016, Carrascal Atencio relató la angustia que vivió desde el 7 de diciembre de 2013, fecha en que vio a su hijo por última vez antes de ser separado de él. Ese día yo le permití compartir con el niño por un permiso que le dieron en el Ejército. Al otro día fui a la casa donde él se estaba quedando y una señora me dijo que él estaba paseando con el niño. Ya después me dijo que otro día me lo llevaba y así me tuvo. Me suplicaba que no lo encochinara y yo por temor no lo hacía, pero al ver que no me lo devolvía, empecé a ir a Bienestar Familiar , declaró la madre, describiendo la manipulación y el miedo que sentía ante las exigencias del sargento (r) Pérez.
El aislamiento de Sergio Andrés se intensificó con el tiempo. A partir de octubre de 2015, el menor no tuvo contacto con cuidadores ni salió a la calle, permaneciendo encerrado en una vivienda del conjunto residencial Sol de Villanueva, en el centro de Medellín. Los vecinos del sector confirmaron que nunca vieron al niño salir con el sargento (r) Pérez, excepto la noche en que lo trasladó inconsciente a la Clínica Medellín. No nos percatamos de que el niño vivía allí, debido a que nunca se le vio llevarlo a una escuela o a una guardería. Nunca se le vio entrar a una tutora o alguien que lo cuidara , señaló uno de los vecinos. Otro residente añadió que el sargento (r) Pérez era extremadamente reservado y no permitía la entrada de nadie a la propiedad durante los seis meses que vivieron en el conjunto residencial.
Las investigaciones revelaron que el sargento (r) Pérez sometió a Sergio Andrés a constantes golpes y negligencia alimentaria, agravando su estado de salud con el paso de los días. La violencia culminó el 6 de febrero de 2016, cuando el militar retirado le propinó una brutal golpiza que le causó graves lesiones en los intestinos, el baso, el páncreas y los riñones.
Ante la gravedad de las lesiones, el sargento (r) Pérez llevó al menor a la Clínica Medellín alrededor de las 9:30 de la noche, alegando que el niño sufría de un dolor estomacal. Sin embargo, la inspección judicial reveló la verdadera causa de las lesiones: fractura en el fémur izquierdo, laceraciones y múltiples hematomas por todo el cuerpo. La muerte de Sergio Andrés fue catalogada como un asesinato, lo que llevó a la captura del sargento (r) Pérez el 10 de febrero de 2016 y su posterior envío a prisión por los delitos de homicidio agravado y uso arbitrario de la custodia del menor.
Inicialmente, el Juzgado 29 Penal del Circuito de Medellín condenó al militar retirado a 33 años y 4 meses de prisión el 13 de agosto de 2019. Esta sentencia fue posteriormente aumentada a 36 años y ocho meses el 17 de julio de 2020. Ahora, con la nueva condena de 15 años por tortura agravada, el sargento (r) Richard Antonio Pérez enfrentará un total de 51 años y ocho meses de prisión por los crímenes cometidos contra su hijo adoptivo.
Este caso ha generado conmoción en la sociedad colombiana y ha puesto de manifiesto la importancia de proteger a los niños de la violencia y el abuso. La perseverancia de Yeraldín Carrascal Atencio en la búsqueda de justicia para su hijo ha sido fundamental para que el sargento (r) Pérez sea condenado por sus actos. La nueva sentencia representa un paso importante para cerrar este doloroso capítulo y brindar un mensaje de esperanza a las víctimas de violencia infantil.











