La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) anunció este lunes la muerte de Majid Khademi, su jefe de inteligencia, en un bombardeo. Tanto Irán como Israel y Estados Unidos han confirmado el ataque, elevando la tensión en una región ya marcada por conflictos recientes.
El organismo iraní acusó a Israel y a Estados Unidos de ser responsables del asesinato de Khademi, quien había asumido el cargo apenas cuatro días después de la muerte de su predecesor, Mohammad Kazemi, en un ataque israelí el 15 de junio de 2025, durante la guerra Irán-Israel que se extendió por 12 días.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se atribuyeron la responsabilidad del ataque. Las FDI publicaron en Telegram que la muerte de Khademi representa "otro duro golpe" para el CGRI.
La confirmación de la muerte de altos mandos iraníes suele ocurrir después de que Israel o Estados Unidos asuman la responsabilidad, una práctica que Irán ha seguido en la mayoría de los casos. Sin embargo, en esta ocasión, Teherán anunció el fallecimiento de Khademi antes de la confirmación externa.
Majid Khademi era una figura prominente en el ámbito militar iraní, con una extensa trayectoria en diversos cargos de seguridad. Antes de liderar la organización de inteligencia del CGRI, Khademi se desempeñó como jefe de la Organización de Protección de Inteligencia del Ministerio de Defensa y como jefe de la Protección de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica, donde había acumulado una larga experiencia.
En agosto del año pasado, Khademi instó al Parlamento iraní a priorizar la finalización de una intranet nacional, argumentando que era esencial para "salvaguardar la soberanía" del ciberespacio iraní. Esta solicitud se produce en un contexto de bloqueo de internet que afecta a Irán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, aunque algunos sitios web y aplicaciones nacionales permanecen accesibles dentro del país.
La figura de Khademi también se vio involucrada en la represión de las protestas antigubernamentales de febrero. En ese momento, acusó al presidente estadounidense Donald Trump de inflar el número de víctimas en la represión para justificar una posible intervención militar extranjera. Khademi afirmó que más de 10 servicios de inteligencia extranjeros, incluyendo la unidad de inteligencia y guerra cibernética israelí 8200, participaron en las protestas que se extendieron por todo Irán.
Según la agencia de noticias estadounidense Human Rights Activists News Agency, al menos 7.000 personas perdieron la vida en la represión de enero. Esta cifra, aunque no confirmada de forma independiente, subraya la gravedad de la respuesta del gobierno iraní a las protestas.
La muerte de Khademi se produce en un momento de alta tensión entre Irán e Israel, con un historial reciente de ataques y represalias. La guerra Irán-Israel de 12 días, que finalizó el 27 de junio de 2025, dejó una profunda huella en ambos países y exacerbó las tensiones regionales. El ataque que resultó en la muerte de Mohammad Kazemi, predecesor de Khademi, fue un claro ejemplo de la escalada de hostilidades.
La reciente escalada incluye el lanzamiento de seis andanadas de misiles por parte de Irán hacia Israel este domingo, con un impacto directo en Haifa, lo que demuestra la persistencia de la amenaza y la complejidad de la situación.
El anuncio de la muerte de Khademi, junto con la confirmación de la responsabilidad por parte de Israel y Estados Unidos, podría desencadenar una nueva ronda de represalias y aumentar aún más la inestabilidad en la región. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos y busca vías para evitar una mayor escalada del conflicto.
La trayectoria de Khademi, desde sus cargos en la Organización de Protección de Inteligencia del Ministerio de Defensa hasta su posición como jefe de la inteligencia del CGRI, refleja la importancia estratégica que Irán otorga a la seguridad y la inteligencia en su política nacional y exterior. Su muerte representa una pérdida significativa para el CGRI y podría afectar a la capacidad de Irán para llevar a cabo operaciones de inteligencia en el futuro.
La insistencia de Khademi en la necesidad de una intranet nacional para proteger la soberanía del ciberespacio iraní subraya la preocupación de Irán por la vulnerabilidad de sus sistemas de comunicación y la creciente amenaza de ataques cibernéticos. El bloqueo de internet que afecta a Irán desde el inicio de la guerra ha limitado el acceso a la información y ha dificultado la comunicación, pero también ha impulsado el desarrollo de alternativas nacionales.
La acusación de Khademi contra Donald Trump de inflar el número de víctimas en las protestas antigubernamentales refleja la desconfianza de Irán hacia Estados Unidos y su percepción de que Washington busca justificar una intervención militar en el país. La participación de servicios de inteligencia extranjeros en las protestas, según Khademi, sugiere que Irán considera que las protestas fueron instigadas y apoyadas por fuerzas externas.











