Un simple análisis de cabello podría revolucionar la medicina personalizada, permitiendo a los médicos adaptar tratamientos a los ritmos biológicos individuales de cada paciente. Una investigación liderada por la Charité Universit tsmedizin de Berlín, publicada en la revista PNAS, ha demostrado que la actividad de 17 genes específicos presentes en los folículos pilosos puede utilizarse para determinar con precisión la fase del ciclo circadiano de una persona. Este avance elimina la necesidad de costosos y laboriosos procedimientos de laboratorio que requieren la medición de melatonina en muestras de saliva bajo condiciones de luz controlada.
Hasta ahora, la determinación del biorritmo de un individuo ha sido un desafío clínico significativo. El reloj biológico, sin embargo, es fundamental para regular una amplia gama de funciones fisiológicas, desde el metabolismo hasta la respuesta inmunitaria. Comprender este ritmo interno es crucial para optimizar la eficacia de los tratamientos médicos, especialmente en áreas como la oncología y la farmacología.
El nuevo método, denominado HairTime, se basa en la extracción de unos pocos folículos pilosos. Los científicos miden la actividad de los 17 genes clave relacionados con el reloj molecular del organismo. A través de algoritmos de aprendizaje automático, el sistema analiza el patrón de expresión de estos genes y predice con una precisión notable la fase del ciclo diario en la que se encuentra el individuo.
La validez de HairTime ha sido probada a gran escala con la participación de más de 4.000 voluntarios que enviaron muestras de cabello desde sus hogares. Esta iniciativa generó una base de datos biológica extensa que ha confirmado diversas hipótesis sobre el comportamiento humano y la variabilidad de los biorritmos.
Los resultados del estudio revelaron diferencias significativas en los ritmos biológicos según la edad y el género. Los jóvenes de 25 años, en promedio, necesitan dormir una hora más que las personas mayores de 50 años. Además, se observó que el reloj biológico de las mujeres se activa aproximadamente seis minutos antes que el de los hombres, una diferencia que se atribuye al impacto de las hormonas sexuales en la biología celular.
Sin embargo, el factor que más sorprendió a los investigadores fue la influencia del estilo de vida. El análisis demostró que las personas con trabajos activos tienden a tener un reloj interno que se pone en marcha casi media hora antes que aquellas que no trabajan, lo que evidencia la notable plasticidad del ritmo circadiano frente a las demandas de la rutina diaria.
Este avance representa un punto de inflexión para la práctica médica, abriendo la puerta a la "medicina circadiana", un enfoque que busca sincronizar los tratamientos con el momento óptimo de receptividad del organismo. Se ha demostrado que ciertas inmunoterapias contra el cáncer, por ejemplo, son más efectivas cuando se administran en la franja horaria en la que el sistema inmunológico del paciente está más activo.
La facilidad y accesibilidad de HairTime lo convierten en una herramienta prometedora para la personalización de la atención médica. A diferencia de los métodos tradicionales, que requieren entornos controlados y personal especializado, este nuevo test puede realizarse de forma sencilla y económica en el hogar, lo que facilita su implementación a gran escala.
Los investigadores están trabajando en la estandarización del test para su pronta adopción en laboratorios clínicos de rutina. Se espera que, en un futuro cercano, los médicos puedan utilizar un simple análisis de cabello no solo para ajustar la temporización de terapias oncológicas o cardiovasculares, sino también para diagnosticar con mayor precisión los trastornos del sueño y optimizar la farmacología moderna en función del reloj biológico individual de cada paciente.
La investigación, titulada "HairTime: A noninvasive assay for estimating circadian phase from a single hair sample", fue publicada en PNAS el 25 de marzo de 2026 (123 (13) e2514928123. DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2514928123) y representa un paso significativo hacia una medicina más precisa y personalizada, que considera la intrincada relación entre nuestros ritmos internos y nuestra salud. La capacidad de leer la hora biológica con esta facilidad técnica promete transformar la forma en que abordamos la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de diversas enfermedades.












