ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • lunes, 6 de abril de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Calor Extremo: Adultos Mayores en Costa Rica Sufren Doble Exposición

Calor Extremo: Adultos Mayores en Costa Rica Sufren Doble Exposición

El número de horas anuales de exposición peligrosa al calor para los adultos mayores en Costa Rica se ha duplicado en las últimas siete décadas, según un estudio reciente publicado en la revista Environmental Research: Health. El análisis revela un aumento de 61 horas anuales en el período 1950-1979 a 133 horas entre 1995 y 2024, un reflejo del impacto creciente del cambio climático en la salud y el bienestar de la población.

Este incremento en Costa Rica forma parte de una tendencia preocupante en toda América Latina, donde el calor extremo, cada vez más frecuente e intenso, está limitando la capacidad de las personas para realizar actividades cotidianas de forma segura. El estudio se centra en las graves limitaciones de habitabilidad , condiciones en las que la combinación de calor y humedad hace que cualquier actividad física más allá de tareas ligeras a la sombra sea riesgosa para la salud.

Bajo estas condiciones, incluso las labores básicas o domésticas pueden convertirse en un peligro para la salud, especialmente para los grupos más vulnerables. A nivel regional, varios países están experimentando aumentos significativos en las horas anuales bajo estas condiciones. Belice lidera la lista con 1.177 horas en el período más reciente, seguido de Cuba (1.037), Paraguay (854) y Guyana (774).

Panamá ha visto sus horas de exposición prácticamente duplicarse, pasando de 275 a 552, mientras que en República Dominicana el aumento ha sido del 124%, elevándose de 217 a 486 horas anuales. Ecuador, aunque con cifras iniciales más bajas, ha triplicado su exposición, pasando de 16 a 54 horas.

El estudio destaca que los adultos mayores son los más afectados debido a la disminución de la capacidad del cuerpo para regular la temperatura. En promedio, las personas mayores de 65 años han pasado de estar expuestas a unas 600 horas anuales de estas condiciones en la década de 1950 a cerca de 900 horas en la última década, lo que representa aproximadamente el 10% del año.

En contraste, los adultos jóvenes (entre 18 y 40 años) han duplicado su exposición, pasando de 25 a 50 horas anuales en el mismo período. Esta disparidad subraya la mayor vulnerabilidad de los adultos mayores ante los efectos del calor extremo.

Los efectos del calor extremo van más allá de la salud, limitando actividades esenciales como el trabajo, el ejercicio e incluso tareas cotidianas fuera de espacios con aire acondicionado. En 2024, considerado el año más caluroso jamás registrado, más del 43% de los adultos jóvenes y casi el 80% de los adultos mayores experimentaron períodos en los que el calor y la humedad limitaron gravemente su habitabilidad.

En 1950, estas cifras eran significativamente menores, con aproximadamente el 27% de los adultos jóvenes y el 70% de los adultos mayores experimentando tales limitaciones. Este aumento dramático en la exposición al calor extremo plantea serias preocupaciones sobre la salud pública y la calidad de vida de las poblaciones en riesgo.

El análisis, liderado por científicos de diversas instituciones internacionales, combina más de 70 años de datos climáticos con modelos fisiológicos que analizan cómo responde el cuerpo humano al calor según la edad. Los resultados indican que actualmente alrededor del 35% de la población mundial vive en zonas donde el calor restringe significativamente la actividad segura durante las épocas más cálidas.

Luke Parsons, autor principal del estudio, advierte que la situación podría empeorar si no se reducen las emisiones de combustibles fósiles. A menos que dejemos de quemar petróleo, carbón y gas, las limitaciones a la habitabilidad causadas por el calor extremo solo se volverán más comunes y generalizadas, especialmente a medida que la población mundial envejece , señaló Parsons.

Los investigadores advierten que, a medida que el planeta continúa calentándose y la población envejece, aumentará la proporción de regiones donde la vida cotidiana se ve limitada por el calor. Si bien medidas como la creación de estaciones de enfriamiento, los cambios en los horarios laborales y las campañas de información pueden mitigar los riesgos, los investigadores enfatizan que la reducción de las emisiones es fundamental para evitar que estas condiciones se intensifiquen.

La necesidad de abordar el cambio climático y proteger a las poblaciones vulnerables, especialmente a los adultos mayores, se vuelve cada vez más urgente. La adaptación a un clima cambiante y la mitigación de sus efectos son cruciales para garantizar la salud y el bienestar de las generaciones presentes y futuras. El estudio subraya la importancia de políticas públicas que promuevan la sostenibilidad y la resiliencia climática, así como la necesidad de una mayor conciencia pública sobre los riesgos asociados con el calor extremo.

¿Te gusta estar informado?

Recibe las noticias más importantes de Latinoamérica directamente en Telegram. Sin Spam, solo realidad.

Unirme Gratis