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Nueva Cepa "Cicada" de COVID Ataca a Niños en EE.UU.

La OMS ha identificado en 23 países la nueva cepa que afecta principalmente a los niños, aunque no está provocando síntomas especialmente graves.

Nueva Cepa "Cicada" de COVID Ataca a Niños en EE.UU.

La nueva variante BA.3.2 del COVID-19, apodada “Cicada”, está generando preocupación entre las autoridades sanitarias y virólogos debido a su rápida expansión y su particular impacto en niños de entre 3 y 15 años. Detectada inicialmente en 2024, esta sublinaje de Ómicron, altamente mutado, ya ha sido identificada en al menos 25 estados de Estados Unidos, según datos recientes del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). También ha sido identificada por la OMS en otros 23 países.

La variante “Cicada” presenta entre 70 y 75 mutaciones en la proteína S, la herramienta que utiliza el virus para entrar en las células. Este elevado número de mutaciones ha despertado la atención de los expertos, quienes temen que pueda tener una mayor capacidad de evasión inmunitaria, es decir, que pueda infectar a personas previamente vacunadas o que ya hayan pasado la COVID-19. A pesar de esto, hasta el momento no existe evidencia de que cause cuadros más graves que las variantes actuales.

Lo que distingue a esta nueva cepa es su aparente afinidad por los niños. El doctor Tulio de Oliveira, director del Centro para la Respuesta e Innovación ante Epidemias, afiliado a la Universidad de Stellenbosch en Sudáfrica –donde la cepa fue detectada por primera vez–, ha señalado que “una de las cosas que hemos descubierto es que el virus BA.3.2 parece infectar a los niños (no a los bebés, sino a los niños de entre 3 y 15 años) con bastante eficacia, aunque todavía no sabemos por qué”. Esta observación ha llevado a un aumento en la vigilancia epidemiológica para comprender mejor el comportamiento del virus en este grupo etario.

Aunque actualmente no es la variante dominante, su expansión progresiva y su comportamiento en otros países llevan a los expertos a vigilarla de cerca, anticipando un posible repunte de casos hacia finales de primavera o inicios del verano. Los equipos de vigilancia epidemiológica del CDC y la OMS continúan analizando el comportamiento del virus para determinar si es necesario tomar medidas adicionales.

Los síntomas asociados a la variante BA.3.2 no difieren significativamente de los cuadros habituales de COVID-19. Los signos más frecuentes incluyen fiebre, tos, dolor de garganta, congestión nasal, fatiga y, en algunos casos, pérdida del gusto o del olfato. Sin embargo, la severidad de los síntomas parece ser similar a la de otras variantes, y los casos graves no han mostrado un aumento nacional en Estados Unidos hasta el momento.

El doctor William Schaffner, de la Vanderbilt University, advierte que la variante podría provocar un repunte estacional, especialmente si logra imponerse sobre otras versiones del virus. Esta posibilidad subraya la importancia de mantener las medidas de prevención y de seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

Ante esta situación, el CDC recuerda que la vacunación sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar complicaciones graves de la COVID-19. Se recomienda especialmente la administración de refuerzos en adultos mayores, personas inmunocomprometidas y quienes no hayan recibido dosis recientes. La vacunación ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y a reducir el riesgo de hospitalización y muerte.

La aparición de la variante “Cicada” pone de manifiesto la continua evolución del virus SARS-CoV-2 y la necesidad de mantener una vigilancia epidemiológica constante. La investigación y el análisis de las nuevas variantes son fundamentales para comprender su comportamiento, evaluar su impacto en la salud pública y desarrollar estrategias de prevención y control eficaces.

Las autoridades sanitarias instan a la población a seguir las recomendaciones de higiene, como lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, y evitar el contacto cercano con personas enfermas. También se recomienda el uso de mascarillas en espacios cerrados y con poca ventilación, especialmente en áreas con alta transmisión del virus.

La situación actual requiere un enfoque proactivo y colaborativo para proteger la salud de la población, especialmente de los niños, ante la amenaza de la nueva variante “Cicada”. La vigilancia epidemiológica, la vacunación y las medidas de prevención son herramientas clave para mitigar el impacto de la pandemia y avanzar hacia un futuro más seguro.

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