El sistema sanitario del país se encuentra actualmente atravesando el periodo de mayor circulación de virus respiratorios correspondiente a la temporada de invierno. A pesar de que se ha registrado una leve disminución en las atenciones de urgencia por causas respiratorias en comparación con la semana precedente, estas consultas siguen representando una carga significativa para los servicios de salud, situándose en un 37,4% del total de las atenciones.
De acuerdo con la información proporcionada en el último Reporte Semanal de la Campaña de Invierno 2026 del Ministerio de Salud, el panorama epidemiológico muestra que la Influenza A continúa siendo el virus predominante en la población, siendo responsable del 25,9% de los casos detectados. Sin embargo, las autoridades y especialistas han puesto especial atención en la Influenza B, la cual ha presentado un comportamiento inusual durante este ciclo. A esto se suma la circulación del Virus Respiratorio Sincicial (VRS), el cual ha mostrado un incremento en su presencia durante las últimas semanas.
Sobre este escenario, el Dr. Ignacio Moreno, subdirector médico de Gestión Hospitalaria de Clínica Bupa Santiago, ha señalado que encontrarse en el peak de la temporada obliga a las personas a reforzar estrictamente las medidas de prevención. El especialista enfatiza que este cuidado debe ser intensificado, especialmente en aquellos grupos que presentan un mayor riesgo de desarrollar cuadros graves. Entre los sectores más vulnerables se encuentran los lactantes menores de un año, las personas mayores de 65 años, las mujeres embarazadas y aquellos individuos que viven con enfermedades crónicas.
El Dr. Moreno explica que las consultas médicas más frecuentes en este momento están relacionadas con cuadros de resfriado común y síndrome gripal. Respecto a la particularidad de los virus circulantes, el médico destaca que ha ocurrido algo poco habitual: un alza importante de la influenza B. Según el especialista, este virus normalmente suele circular con mayor fuerza durante el segundo semestre del año, pero en esta ocasión su aparición se ha adelantado.
En cuanto a las estrategias para combatir la propagación, el autocuidado se posiciona como la herramienta fundamental para reducir el riesgo de contagio y evitar que los cuadros evolucionen hacia complicaciones graves. El Dr. Moreno sostiene que las medidas más efectivas son, paradójicamente, las más simples. Entre ellas, destaca el lavado frecuente de manos y la ventilación de los espacios cerrados varias veces al día para evitar la concentración de partículas virales.
Asimismo, se recomienda el uso de mascarillas en lugares con aglomeraciones de personas o cuando el individuo ya presente síntomas respiratorios. Complementariamente, el especialista sugiere mantener una alimentación balanceada y una hidratación adecuada, además de evitar el contacto cercano con personas que estén cursando un cuadro respiratorio, una precaución crítica si en el hogar conviven lactantes o adultos mayores.
Paralelamente a las medidas de higiene, la vacunación se mantiene como una de las estrategias principales para disminuir el riesgo de hospitalizaciones y cuadros clínicos severos. En este sentido, se recomienda a los grupos de riesgo mantener al día sus vacunas contra la influenza y el neumococo. En el caso específico de los lactantes, se hace hincapié en la importancia de la inmunización contra el Virus Respiratorio Sincicial.
Por otro lado, el cuerpo médico advierte sobre conductas erróneas que pueden agravar la salud del paciente. Se hace un llamado explícito a evitar la automedicación, haciendo especial énfasis en el uso irresponsable de antibióticos, los cuales no son efectivos contra los virus. También se alerta sobre el riesgo de suspender los tratamientos médicos antes de tiempo, retrasar la consulta con un profesional de la salud o mantener los espacios interiores cerrados y sin la ventilación adecuada.
Para evitar que un cuadro respiratorio evolucione hacia una condición de mayor gravedad, es fundamental reconocer las señales de alerta. En el caso de los niños pequeños, los padres y cuidadores deben acudir a un servicio de salud si observan dificultad para respirar, hundimiento del pecho al inhalar, rechazo a la alimentación, fiebre persistente o si notan una coloración azulada en la piel o los labios.
En los adultos y personas mayores, los signos de alarma difieren ligeramente, centrándose en la dificultad respiratoria, dolor en el pecho, estados de confusión, somnolencia excesiva o el empeoramiento evidente de alguna enfermedad crónica preexistente.
Finalmente, el Dr. Ignacio Moreno recalca que, aunque la gran mayoría de estos cuadros respiratorios pueden manejarse adecuadamente en el hogar, la clave reside en no bajar la guardia y saber reconocer oportunamente cuándo un caso deja de ser simple y requiere intervención médica especializada para evitar complicaciones.


