La periodista y conductora Soledad Larghi, con más de dos décadas de trayectoria en televisión y radio, compartió en una reciente entrevista con Infobae detalles íntimos sobre su camino hacia la maternidad, los desafíos profesionales que enfrentó y cómo su perspectiva sobre el periodismo y la vida se transformó a raíz de estas experiencias. Larghi, figura destacada de América Noticias y moderadora del debate presidencial 2023, relató cómo la búsqueda de un hijo y la pérdida de un embarazo natural la llevaron a redefinir sus prioridades y a encontrar un nuevo equilibrio entre su pasión por el oficio y su vida personal.
Larghi recordó que, durante los primeros meses de un embarazo que finalmente no prosperó, el trabajo era una preocupación constante. Yo decía: ¡Uy! ¿Cómo voy a hacer? ¿Cómo va a convivir esto con el trabajo? , confesó, revelando una inquietud común entre muchas mujeres que concilian la maternidad con sus carreras profesionales. Esta preocupación inicial contrastó fuertemente con la perspectiva que adoptó tras un largo y complejo proceso de búsqueda, que culminó con el nacimiento de su hijo Dante, fruto de su relación con el ex tenista Luciano Vitullo.
La periodista reflexionó sobre cómo la formación periodística de su generación, marcada por la premisa de mantener una estricta separación entre la vida personal y el trabajo, ha evolucionado en la actualidad. Quizás quienes tenemos más de 40 años venimos de una escuela en la que el periodista debía preservar su intimidad, aunque eso ahora cambió sustancialmente , señaló, reconociendo que el rol del periodista se ha vuelto más visible y que las historias personales a menudo forman parte de la exposición mediática.
Sin embargo, Larghi enfatizó que esta mayor exposición no implica una pérdida de autenticidad o una interpretación de un personaje predefinido. No tengo fanatismo. Soy muy crítica de prácticamente todos los espacios. No es un personaje el que hago, ni disimulo mi línea política , afirmó, destacando su compromiso con una mirada crítica y honesta sobre la realidad, basada en el sentido común y en el contacto diario con la gente. Hablo con cada comerciante que visito, pregunto cómo están las ventas, me subo a un taxi y sigo siendo periodista las 24 horas , explicó.
En este sentido, Larghi defendió la objetividad y la necesidad de mantener una distancia prudencial con el poder, incluso cuando, por motivos laborales, haya existido cercanía. Considero grave para la profesión la proximidad con el poder. No se puede ser periodista y amigo de un presidente, ir a cenar con él los domingos o compartir actividades sociales. Para mi concepción de la profesión, es absolutamente incompatible , analizó con firmeza.
La entrevista también reveló detalles sobre los miedos y desafíos personales que Larghi debió superar en su camino hacia la maternidad. Recordando su conocido pánico a las agujas, la periodista admitió que, paradójicamente, la búsqueda de un hijo la obligó a enfrentarse a numerosos pinchazos durante el embarazo. Después la vida te obligó A recibir 400 mil millones de pinchazos. Hasta incluso durante el embarazo, porque el primer trimestre todo fue con pinchazos , relató.
Larghi describió este proceso como una reconversión personal, un camino lleno de golpes, cachetadas y porqués que la llevó a replantearse sus prioridades y a valorar la importancia de vivir el presente. Yo tenía las prioridades cambiadas, o por lo menos a lo que son mis prioridades ahora. El trabajo era todo , confesó, revelando que, tras el nacimiento de Dante, el trabajo desapareció de mi ecosistema .
La periodista reconoció que, en un principio, intentaba controlar cada aspecto del proceso de búsqueda, pero que con el tiempo aprendió a aceptar la incertidumbre y a confiar en el destino. Para mí fue parte del aprendizaje: no tenés el control de esto. Yo, que toda mi vida tuve el control de todo: de mis vínculos, de mi trabajo, de mi agenda, viví sola, me organicé y siempre me gustó el orden para estar bien, porque mi paz la encontraba en el orden, de pronto no tenía el control , explicó.
Larghi describió una evolución en su actitud frente a los resultados negativos de los tratamientos, pasando de la frustración y la autocrítica a la aceptación y la serenidad. La primera se enojaba: ¿Por qué? ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es lo que está haciendo mal el médico? Y la segunda, con el último negativo, me acuerdo porque lo tengo visualizado, me puse unas calzas y salí a caminar , relató, recordando un momento de introspección y resignación que le permitió encontrar un nuevo camino.
El reencuentro con Luciano Vitullo, el padre de Dante, también marcó un punto de inflexión en la vida de Larghi. La periodista describió a su pareja como un apoyo incondicional durante todo el proceso de búsqueda y destacó la importancia de haber encontrado a alguien con quien compartir la vida de manera auténtica y sin pretensiones. Si a mí me toca estar una semana en un monoambiente sin ventanas, con la puerta cerrada con Lu, me divierto. Aunque tengamos un montón de por ahí discutimos, al rato nos estamos riendo de vuelta. No me aburro, nos llevamos muy bien. Somos compinches, somos compañeros, peleamos, nos arreglamos, estamos maravillados con nuestro bebé. La peleamos juntos , afirmó.
Larghi también resaltó el papel fundamental de su madre en su formación y en la transmisión de valores como la independencia y el ahorro. Mi mamá fue muy importante en conceptos básicos de mi vida. Cuando yo era chica, por ejemplo, mi mamá decía: Estudiá y siempre, tenés que lograr poder mantenerte vos. Y si ganás, el 30 por ciento tiene que ser ahorro , recordó.
Finalmente, Larghi reflexionó sobre el renacimiento que experimentó a partir de la maternidad, sintiéndose más segura de sí misma, más en paz con su recorrido profesional y más dispuesta a abrazar los cambios que se avecinan en el mundo del periodismo. Yo creo que hay un renacer a partir de un determinado momento en la vida de la mujer , concluyó, afirmando que la maternidad le ha permitido encontrar una mejor versión de sí misma y disfrutar de la felicidad en su hogar y en su familia.












