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Muerte de Anestesiólogo Revela Oscuro Circuito de "Fiestas de Propofol

Muerte de Anestesiólogo Revela Oscuro Circuito de "Fiestas de Propofol

La muerte del anestesiólogo Alejandro Salazar, de 29 años, ha destapado una preocupante red clandestina de consumo de propofol y fentanilo en Buenos Aires, Argentina. El profesional fue encontrado sin vida en su departamento del barrio de Palermo el 20 de febrero de 2026, tras no presentarse a su trabajo en la Fundación Favaloro. La investigación, que se encuentra en curso, apunta a una sobredosis accidental como causa del fallecimiento, pero ha revelado la existencia de reuniones informales conocidas como fiestas de propofol o Propo fest , donde se consumen anestésicos con fines recreativos.

Al ingresar al domicilio de Salazar, los equipos de emergencia hallaron una vía intravenosa en su pie derecho, junto con jeringas que contenían líquido transparente, medicamentos anestésicos y una bomba de infusión. La autopsia preliminar determinó que la causa de la muerte estaría relacionada con una sobredosis de propofol y fentanilo, dos fármacos de uso hospitalario. Los resultados iniciales también indicaron congestión, edema pulmonar y meningoencefálico, síntomas consistentes con una depresión respiratoria severa. Los estudios toxicológicos completos aún están en proceso para confirmar estos hallazgos.

Alejandro Salazar era un profesional activo en el sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires. Se desempeñaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y había completado su residencia en el Hospital Rivadavia. Su colaboración con la Fundación Favaloro lo mantenía en contacto con un amplio circuito de profesionales de la salud. Sin embargo, la investigación tomó un giro inesperado al descubrir que los fármacos encontrados en su vivienda provenían del Hospital Italiano, una institución donde Salazar no trabajaba.

Este descubrimiento desencadenó una nueva línea de investigación centrada en el posible robo interno de medicamentos controlados. Tras las primeras indagaciones, un anestesiólogo vinculado al Hospital Italiano presentó su renuncia, mientras se iniciaba un sumario interno para determinar las responsabilidades. La trazabilidad de los insumos médicos permitió identificar irregularidades en los sistemas de control de sustancias restringidas, lo que sugiere fallas en los protocolos de seguridad y control de medicamentos de alto riesgo.

El Hospital Italiano confirmó la detección de faltantes de anestésicos de uso crítico y aseguró haber iniciado auditorías internas, además de colaborar plenamente con la Justicia en la investigación. Este incidente ha puesto de manifiesto la necesidad de reforzar los mecanismos de control y vigilancia en los hospitales para prevenir el desvío de medicamentos peligrosos.

Uno de los aspectos más inquietantes del caso es la existencia de las mencionadas fiestas de propofol . Según fuentes de la investigación, estas reuniones eran coordinadas a través de grupos de mensajería y consistían en el consumo recreativo de anestésicos como el propofol y el fentanilo. Los participantes buscaban inducir estados de relajación profunda bajo una aparente supervisión improvisada, aunque las autoridades advierten que el uso de estos fármacos fuera de un entorno médico controlado representa un riesgo extremo para la salud, con consecuencias potencialmente mortales.

Las modalidades de estas reuniones incluían tanto encuentros privados como sesiones pagas. En algunos casos, se utilizaban equipos de infusión y personas encargadas de vigilar posibles episodios de apnea. Sin embargo, los especialistas enfatizan que incluso con estas precauciones, el riesgo de complicaciones graves, como depresión respiratoria, paro cardíaco y daño cerebral, es inaceptablemente alto.

El caso está siendo investigado por el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera, quienes han imputado a varios profesionales de la salud que ya fueron indagados tras allanamientos en sus domicilios. Todos los imputados han negado los cargos, y el expediente se encuentra en etapa de recolección de pruebas.

Es importante destacar que, por el momento, la causa no tramita en el fuero federal, ya que el propofol no está incluido en la lista de sustancias reguladas por la ley de estupefacientes en Argentina. Sin embargo, las autoridades están evaluando la posibilidad de modificar la legislación para incluir este fármaco en la lista de sustancias controladas, dada la creciente preocupación por su uso recreativo y los riesgos asociados.

La muerte de Alejandro Salazar ha generado un profundo impacto en la comunidad médica argentina y ha puesto de relieve la necesidad de abordar el problema del desvío de medicamentos y el consumo recreativo de sustancias peligrosas. Las autoridades han intensificado los controles en los hospitales y farmacias, y han lanzado campañas de concientización sobre los riesgos del uso indebido de anestésicos. La investigación continúa en curso para identificar a todos los responsables de esta red clandestina y prevenir futuras tragedias.

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