El Ministerio de la Mujer y Equidad de Género justificó la solicitud de renuncia no voluntaria de Priscilla Carrasco, exdirectora del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), argumentando deficiencias técnicas y laborales detectadas a través de una auditoría interna en curso. Las observaciones apuntan a una gestión administrativa y de recursos problemática, que incluye falta de rigurosidad en el manejo de información, opacidad en procesos financieros, cuestionamientos a la probidad y una desalineación con las directrices ministeriales.
Según información proporcionada a BioBioChile, la decisión de remover a Carrasco no se tomó a la ligera, sino que fue el resultado de un análisis exhaustivo de las prácticas administrativas del SernamEG. La auditoría interna, que aún no ha concluido, ya ha revelado una serie de inconsistencias que comprometían la eficiencia y transparencia del servicio.
Una de las principales preocupaciones del Ministerio se centra en la forma en que se intercambiaba información dentro del SernamEG. La auditoría detectó inconsistencias en el traspaso de datos, especialmente en lo que respecta a temas financieros, lo que dificultaba el seguimiento y control de los recursos. A esto se suma la falta de trazabilidad en los procesos financieros y contables, lo que impedía determinar con precisión el destino de los fondos públicos.
El Ministerio también señaló la ausencia de sistemas formales de gestión y la existencia de compromisos laborales sin respaldo , lo que sugiere una falta de planificación y control en la contratación de personal y la asignación de recursos. En materia de probidad, la auditoría identificó deficiencias en la gestión de recursos, incluyendo la contratación de créditos no autorizados y desproporción en el gasto operativo sin las justificaciones correspondiente . Estas prácticas, según el Ministerio, podrían constituir irregularidades que ameritan una investigación más profunda.
Otro aspecto crítico señalado por la auditoría fue la desalineación del SernamEG con respecto al Ministerio en torno a las coordinaciones con las Direcciones Regionales. Esta falta de coordinación generaba diferentes interpretaciones de las instrucciones ministeriales, lo que dificultaba la implementación de políticas públicas a nivel nacional. El Ministerio también cuestionó la propuesta de reajustes presentada por la exdirectora Carrasco, argumentando que esta podría afectar el desarrollo de las iniciativas que busca impulsar la administración actual, como el Plan 4 a 7 y el Plan Jefas de Hogar.
Además de las deficiencias en la gestión administrativa y financiera, el Ministerio también criticó la centralización de la gestión y la restricción de información dentro del SernamEG. Según la auditoría, la exdirectora Carrasco concentraba el poder en un equipo de confianza , limitando el acceso a información relevante para el resto del personal del servicio. Esta práctica, según el Ministerio, dificultaba la toma de decisiones informadas y la participación de todos los actores involucrados en la gestión del SernamEG.
Un punto particularmente sensible para el Ministerio fue el aviso tardío del femicidio ocurrido en Paine el 18 de marzo del presente año. Según la cartera, el SernamEG se enteró del hecho a través de la prensa y no a través de los canales correspondientes, lo que retrasó la coordinación de acciones por parte del Ministerio. Esta falta de diligencia, según el Ministerio, puso en riesgo la capacidad de respuesta ante una situación de extrema gravedad.
Ante este panorama, el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género decidió reestructurar la dirección del SernamEG con el objetivo de garantizar la continuidad del servicio y la atención que reciben miles de mujeres . La salida de Priscilla Carrasco, según el Ministerio, es un paso necesario para corregir las deficiencias detectadas y fortalecer la gestión del SernamEG.
La auditoría interna continúa en curso y se espera que en las próximas semanas se publiquen los resultados finales. El Ministerio ha asegurado que se tomarán todas las medidas necesarias para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión del SernamEG. La situación ha generado debate en el ámbito político y social, con llamados a investigar a fondo las irregularidades detectadas y a fortalecer los mecanismos de control y fiscalización en el servicio. La prioridad ahora es asegurar que el SernamEG pueda cumplir con su misión de proteger los derechos de las mujeres y promover la igualdad de género en Chile.









