Los enormes centros de datos que impulsan la inteligencia artificial están generando aumentos de temperatura significativos en las áreas circundantes, afectando potencialmente a más de 340 millones de personas, según una nueva investigación de la Universidad de Cambridge. El estudio, aún pendiente de revisión por pares, revela que estos hiperescaladores de IA, instalaciones masivas que albergan miles de servidores, están creando islas de calor que elevan las temperaturas superficiales hasta en 16 grados Celsius.
El profesor asociado Andrea Marinoni, autor principal del estudio, destaca la falta de comprensión integral sobre los impactos de los centros de datos, a pesar de su rápido crecimiento. La investigación se centró en un aspecto particularmente poco explorado: el calor liberado por los procesos de alto consumo energético inherentes al funcionamiento de estos centros, incluyendo la computación y los sistemas de refrigeración.
Para llevar a cabo el análisis, los investigadores compararon datos de temperatura de los últimos 20 años, obtenidos de sensores remotos, con la ubicación de los centros de datos de IA a gran escala. Se concentraron en más de 6.000 instalaciones situadas lejos de zonas urbanas densamente pobladas, con el objetivo de minimizar la influencia de factores externos como la actividad industrial o la calefacción doméstica en las mediciones de temperatura. Además, se tuvieron en cuenta y se filtraron los efectos estacionales, las tendencias generales del calentamiento global y otras variables que podrían distorsionar los resultados.
Los hallazgos revelaron un aumento promedio de 3,6 grados Celsius en las temperaturas superficiales después de la puesta en marcha de un centro de datos. Sin embargo, en algunos casos, el incremento alcanzó los 16,4 grados Celsius. Lo más notable es que estos aumentos de temperatura fueron consistentes a nivel mundial.
El estudio identificó ejemplos concretos de este fenómeno en diferentes regiones. En la región del Bajío, en México, un importante centro de datos ha experimentado aumentos de temperatura inexplicados de alrededor de 3,6 grados Celsius en los últimos dos decenios. Una situación similar se observó en Aragón, España, un centro europeo de centros de datos de IA a hiperescala, donde se registró un aumento de temperatura de 3,6 grados Celsius que no se replicó en las provincias vecinas.
El impacto de estas islas de calor no se limita a las inmediaciones de los centros de datos. La investigación demostró que los aumentos de temperatura se extienden hasta áreas de 100 kilómetros de distancia, afectando a una población de más de 340 millones de personas.
Los científicos advierten que estos hallazgos son especialmente preocupantes debido a la previsión de un aumento exponencial en el número de centros de datos de IA en los próximos años. Estos incrementos de temperatura se suman a los efectos ya existentes del calentamiento global, que está intensificando las olas de calor en todo el mundo.
Marinoni enfatiza que la expansión planificada de los centros de datos podría tener impactos dramáticos en la sociedad en términos ambientales, de bienestar humano y económicos. La investigación busca fomentar un debate más amplio sobre cómo mitigar los efectos negativos de la IA. Todavía podría haber tiempo para considerar un camino diferente sin afectar la demanda de IA y su capacidad para proporcionar progreso a la humanidad , añade.
Deborah Andrews, profesora emérita de diseño para la sostenibilidad y la circularidad en la London South Bank University, que no participó en el estudio, señala que, si bien existen numerosas preocupaciones sobre los impactos de los centros de datos, este es el primer trabajo que se centra específicamente en el calor que generan. Andrews critica que la fiebre del oro de la IA parece estar prevaleciendo sobre las buenas prácticas y el pensamiento sistémico, y que el desarrollo de estos centros está ocurriendo a un ritmo mucho más rápido que la implementación de sistemas sostenibles.
Otros expertos, como Ralph Hintemann, investigador senior del Borderstep Institute for Innovation and Sustainability, instan a la necesidad de más investigación para validar los resultados del estudio. Hintemann considera que las cifras reportadas parecen muy altas , aunque reconoce que el estudio aporta algunas cifras interesantes . Subraya que, en relación con el cambio climático, las emisiones generadas por la producción de energía para alimentar los centros de datos siguen siendo el aspecto más preocupante.
La investigación de Marinoni y sus colegas subraya la urgencia de abordar los impactos ambientales de la inteligencia artificial, no solo en términos de consumo de energía, sino también en relación con los efectos locales del calor generado por los centros de datos. La búsqueda de soluciones sostenibles y la consideración de alternativas para mitigar estos impactos son cruciales para garantizar que el progreso tecnológico no se produzca a expensas del medio ambiente y del bienestar humano. El estudio plantea la necesidad de un enfoque más holístico y responsable en el desarrollo y la implementación de la IA, que tenga en cuenta las consecuencias a largo plazo de su huella ambiental.









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