El Banco de Guatemala evalúa el posible impacto del conflicto geopolítico internacional en Medio Oriente sobre el flujo de remesas al país. Aunque es temprano para estimar efectos concretos, expertos advierten sobre una posible contracción en los ingresos de los guatemaltecos que dependen de las transferencias desde el extranjero.
David Samayoa, director del Departamento de Análisis Macroeconómico de la banca central, explicó a Prensa Libre que la duración e intensidad del conflicto serán determinantes. Si perdura más allá de cierto tiempo, va a comenzar a afectar los ingresos de las personas, el disponible y pudiera en algún momento impactar el de las remesas , señaló. Sin embargo, Samayoa recordó que, en crisis anteriores, los migrantes tienden a ajustar sus gastos para mantener constantes los envíos a sus familias.
Hasta el 19 de octubre, Guatemala había recibido 5,172.8 millones de dólares en remesas, lo que representa un crecimiento del 6.7% en comparación con el mismo período del año anterior. El Banco de Guatemala pronostica que, para el cierre de 2026, el ingreso de remesas alcanzará los 26,806 millones de dólares, superando los 25,530 millones del período anual previo en un 5%.
No obstante, el profesor de Planificación del Desarrollo en la Universidad de San Carlos, Fredy Arizmendy, presenta una perspectiva más cautelosa. Arizmendy estima que las remesas podrían contraerse entre un 3% y un 6% este año, debido a la coyuntura de la política migratoria y la crisis temporal en los precios de los combustibles en Estados Unidos.
Arizmendy argumenta que el aumento en los precios de los combustibles podría obligar a los migrantes a destinar una mayor parte de sus ingresos al transporte y la movilización, reduciendo así el monto disponible para enviar a sus familias. Esto, a su vez, podría tener un efecto en la ocupación y el empleo, especialmente en el sector de servicios.
Los migrantes, por lo general, mantienen sus ahorros, pero ante el aumento en los precios de los combustibles deben destinar esos recursos a su movilización y transporte , explicó Arizmendy. Entonces, hay un efecto potencial en la reducción del trabajo en servicios, así como una disminución del ingreso disponible .
La situación se complica aún más por la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente. Si la crisis se prolonga, podría afectar la economía global y, por ende, la capacidad de los migrantes para generar ingresos y enviar remesas.
El impacto potencial en las remesas es motivo de preocupación para el gobierno guatemalteco, ya que estas constituyen una fuente vital de ingresos para muchas familias y contribuyen significativamente al Producto Interno Bruto (PIB) del país. Las remesas no solo ayudan a cubrir las necesidades básicas de los hogares, sino que también impulsan el consumo y la inversión, generando un efecto multiplicador en la economía.
Las autoridades económicas están monitoreando de cerca la evolución de la situación y analizando posibles medidas para mitigar el impacto negativo en las remesas. Entre las opciones que se están considerando se encuentran el fortalecimiento de los programas de apoyo a los migrantes y sus familias, así como la diversificación de las fuentes de ingresos del país.
El Banco de Guatemala ha reiterado su compromiso de mantener la estabilidad financiera y cambiaria del país, y de tomar las medidas necesarias para proteger el flujo de remesas. Sin embargo, la incertidumbre global y la volatilidad de los mercados financieros dificultan la tarea de las autoridades.
La situación actual exige una respuesta coordinada y proactiva por parte del gobierno, el sector privado y la sociedad civil. Es fundamental fortalecer los lazos con la diáspora guatemalteca y promover políticas que fomenten el desarrollo económico y social del país, con el fin de reducir la dependencia de las remesas y crear oportunidades de empleo y crecimiento para todos los guatemaltecos.
En resumen, si bien el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre las remesas aún es incierto, los expertos advierten sobre la posibilidad de una contracción en los ingresos de los guatemaltecos que dependen de las transferencias desde el extranjero. La situación exige una vigilancia constante y una respuesta coordinada para mitigar los posibles efectos negativos en la economía del país. La evolución del conflicto y las políticas migratorias en Estados Unidos serán factores clave para determinar el futuro de las remesas en Guatemala.








