Los autos chinos, impulsados por su avance en electrificación, están ganando terreno a nivel mundial, y Argentina no es la excepción. Gracias a un beneficio tributario que permitió la importación de 50.000 unidades electrificadas sin el arancel extra zona del 35%, varios modelos de origen chino han desembarcado en el país, prometiendo dinamizar el mercado de la movilidad eléctrica, un sector que aún se encuentra en desarrollo en Argentina.
Uno de los primeros en llegar, aprovechando esta medida, es el DFSK E5, un Sport Utility Vehicle (SUV) de siete plazas con tecnología híbrida enchufable (PHEV). Este modelo se distingue como el primer vehículo chino en el país con esta configuración, ofreciendo una alternativa atractiva para aquellos que aún no se sienten listos para un vehículo 100% eléctrico, ya que combina la autonomía de un motor a combustión con la eficiencia de un sistema eléctrico.
El DFSK E5 presenta dimensiones generosas, con 4,760 mm de largo, 1,865 mm de ancho y 1,710 mm de alto, y una distancia entre ejes de 2,785 mm, lo que se traduce en un amplio espacio interior, especialmente en las dos primeras filas de asientos. Su diseño exterior es sobrio y prolijo, con líneas que le confieren un aspecto moderno y futurista. Destacan los faros full LED con una guía lumínica que recorre toda la parte frontal, iluminando incluso el emblema de la marca, un detalle estético que mejora la visibilidad nocturna.
La carrocería está disponible en tres colores populares: Negro Onix, Blanco Nieve y Gris Plateado (el color de la unidad probada). Las llantas de aleación de 18 pulgadas en tono gris y los espejos exteriores con plegado eléctrico automático completan el diseño exterior.
Al ingresar al habitáculo, se aprecia un buen nivel de confort y atención al detalle, con elementos decorativos en madera y espacios portaobjetos bien distribuidos. Un compartimiento específico para el teléfono móvil, con tapa de cierre (aunque sin carga inalámbrica, sí con toma disponible), es un acierto para fomentar una conducción más segura.
Los asientos, de generosas dimensiones, están tapizados en eco-cuero perforado. Los asientos delanteros ofrecen regulación eléctrica para facilitar la búsqueda de la posición de conducción ideal. El techo corredizo eléctrico, disponible solo para las plazas delanteras, añade un toque de confort.
El volante integra los controles necesarios para el control de crucero (no adaptativo), el sistema de audio, el volumen y las llamadas telefónicas. La conectividad con Android Auto y Apple CarPlay se realiza a través de Bluetooth, sin necesidad de instalar aplicaciones adicionales.
El panel de instrumentos es digital, con una pantalla de 7 pulgadas que muestra la información esencial del vehículo de forma clara y concisa. Junto a él, se encuentra la central multimedia de 12,3 pulgadas, de gran tamaño. Aunque su inicio puede ser algo lento al encender el vehículo, luego responde con rapidez a las diferentes funciones y configuraciones.
Entre los asientos delanteros se ubica un compartimento que alberga los comandos para seleccionar el modo de conducción: puramente eléctrico (EV), con una autonomía de poco más de 90 kilómetros (aunque el tablero indica 100 kilómetros con la batería al 100%), o híbrido (HEV). También se encuentran el freno de mano eléctrico, la función Auto Hold, la gestión de los modos de manejo y otros sistemas del vehículo.
Las plazas de la segunda fila ofrecen un espacio generoso y dos salidas de aire. Los asientos de la tercera fila están diseñados para personas de baja estatura.
El sector trasero también incorpora tecnología LED, similar al diseño del frontal. El baúl, con una capacidad de 187 litros con las tres filas de asientos en uso, puede ampliarse hasta 542 litros al rebatir los asientos de la última fila. No cuenta con apertura eléctrica.
La motorización es uno de los puntos fuertes del DFSK E5, y una de las razones por las que pudo acceder al beneficio impositivo. La marca lo describe como un súper híbrido enchufable , ya que el motor naftero no impulsa directamente las ruedas, sino que se encarga de alimentar la batería.
Bajo el capó, se encuentra un motor naftero de cuatro cilindros en línea que entrega 100 CV y 128 Nm de torque. Este propulsor trabaja en conjunto con un motor eléctrico que desarrolla 174 CV y 300 Nm de par máximo, lo que resulta en una potencia combinada de 217 CV. Esta cifra se nota en el uso diario, especialmente en la respuesta inmediata del vehículo. A pesar del tamaño de la carrocería, el empuje eléctrico permite una rápida aceleración. La transmisión es automática E-CVT, que proporciona una conducción suave y sin tirones.
El andar del DFSK E5 es agradable. Se percibe sólido, cómodo, con una suspensión bien calibrada y una respuesta rápida al acelerar. Ofrece cuatro modos de manejo: Normal, Sport, Eco y Nieve, aunque la tracción es delantera. En condiciones de uso mixto, el consumo declarado fue de 4,6L/100 kilómetros.
En cuanto a seguridad, el modelo cuenta con cuatro airbags (dos frontales y dos laterales), aviso de cinturón de seguridad, Sistema Antibloqueo de Frenos (ABS), Distribución Electrónica de Frenado (EBD), Control Electrónico de Estabilidad (ESP), Asistencia al Frenado de Urgencia (AFU), Control de Descenso (HDC), Asistente de Arranque en Pendiente (HSA) y Monitoreo de Presión de Neumáticos (TPMS), una herramienta clave en vehículos que no incluyen rueda de auxilio, sino un kit de reparación. La cámara de marcha atrás y los sensores traseros, que reducen el volumen de la música al engranar la reversa, contribuyen a una maniobra más segura.











