La falta de reactivos para estudios de imagen en el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM) obliga a pacientes con cáncer a costear los insumos, retrasando diagnósticos y tratamientos en una carrera contra el tiempo. La situación, que se agrava desde finales de 2025, expone las dificultades del sistema de salud pública para garantizar la atención oncológica en Quito y pone en evidencia la angustia de quienes luchan contra esta enfermedad.
En el segundo hospital más grande del país, la ausencia de reactivos de contraste compuestos químicos esenciales para visualizar órganos, vasos sanguíneos y tejidos en tomografías, ultrasonidos, angiografías, urografías, rayos X y resonancias magnéticas ha generado una crisis silenciosa. Pacientes como Lisset, proveniente de Tulcán y diagnosticada con cáncer de mama, se ven forzados a adquirir estos insumos por su cuenta, tras ser derivadas del IESS al HCAM debido a la falta de pago por parte de la institución.
Me derivaron de Solca acá porque el IESS no está pagando, y dice la doctora que necesito una tomografía total de cabeza, tórax y abdomen, porque tengo un pequeño sangrado en mi estómago , relata Lisset, mostrando un papel con el nombre del reactivo y la farmacia recomendada. A esto se suma la dificultad para acceder a otros estudios esenciales, como la mamografía y el eco de seno, debido a la avería de la maquinaria del hospital.
La historia de Lisset se repite en el área de Oncología del HCAM. Mariela, quien acompaña a su madre en tratamiento contra el cáncer de seno metastásico, describe la misma realidad: Quieren saber si está localizado o es metástasis. Para eso es el contraste. Le mandaron a hacer una TAC (tomografía axial computarizada) de cabeza, cerebro y tórax . Ante la falta de reactivos, la familia optó por comprarlos, siguiendo el consejo de otros pacientes: Si le dicen que no hay contraste, usted diga: no importa, yo lo compro . Si no, le reagendan para después de tres meses, y usted sabe que en esta enfermedad es importante cada día .
Ana, de 68 años y con cáncer de piel, enfrenta una situación similar. Necesita una tomografía de abdomen y pelvis, y ya ha recibido el nombre del reactivo que debe adquirir: sales yodadas 370 mg/100 ml. El costo aproximado, según le indicaron, es de 50 dólares. Tengo la cita para finales de abril. Espero que haya para esa fecha . La incertidumbre es constante, y la alternativa es siempre la misma: Lo que siempre hacemos: sacar del bolsillo y comprar uno mismo. Por mi enfermedad he tenido que comprar cremas caras, shampoos especiales, y nunca me ha dado el seguro .
La problemática no se limita a la falta de insumos. Manuel, un paciente oncológico en remisión, recuerda que, durante su diagnóstico hace dos años, gastó 800 dólares en exámenes de imagen debido a la falta de turnos y especialistas en el sistema público. Con eso le quiero decir que no es solo que no hay reactivos; no hay turnos, no hay especialistas, y uno lucha contra el tiempo, saca dinero de donde no hay .
La desesperación y la angustia son palpables en el área de Oncología del HCAM. Lidia, hija de una paciente con cáncer, no puede contener las lágrimas mientras es consolada por otros pacientes. Mi madre ya no quiere luchar; dice que ya no quiere nada, ni sufrir ni que gastemos . Las mujeres que la rodean, con historias similares de lucha y sacrificio, la animan a ser fuerte y a no rendirse.
Sin embargo, la compra de los reactivos no es la única preocupación. Las pacientes denuncian retrasos en la entrega de los resultados de los estudios, lo que dificulta aún más el seguimiento de sus tratamientos. Nosotros ya los compramos, ya hicimos el examen, y ha pasado un mes y no nos dan los resultados. Y la doctora dice: es un cáncer agresivo, está creciendo , y oír eso es desgastante , lamenta una de ellas.
A pesar de las múltiples solicitudes de información, el IESS no ha respondido a las preguntas de este Diario, dejando sin respuesta las inquietudes de los pacientes y sus familias. La falta de transparencia y la ausencia de soluciones concretas agravan la situación y generan una profunda desconfianza en el sistema de salud pública.
La crisis de los reactivos de contraste en el HCAM es un reflejo de las deficiencias estructurales del sistema de salud ecuatoriano, que afecta especialmente a los pacientes más vulnerables. La necesidad de costear los insumos, la falta de turnos y especialistas, y los retrasos en la entrega de los resultados ponen en riesgo la vida de quienes luchan contra el cáncer, obligándolos a una carrera contra el tiempo que muchos no pueden ganar. La situación exige una respuesta urgente por parte de las autoridades competentes, que garantice el acceso a una atención oncológica digna y oportuna para todos los pacientes.











