ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • lunes, 30 de marzo de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Bipolaridad: Dificultad en el Diagnóstico y Claves para una Vida Normalizada

Bipolaridad: Dificultad en el Diagnóstico y Claves para una Vida Normalizada
AudioNoticia DisponibleVer en Video (Formato TikTok)

Detectar el trastorno bipolar, una enfermedad mental compleja caracterizada por fases depresivas y maníacas o exultantes, representa un desafío significativo tanto para quienes la padecen como para su entorno, debido a que muchos de sus síntomas pueden pasar inadvertidos o incluso interpretarse erróneamente como rasgos positivos. Así lo advierte el doctor José Ángel Alcalá, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Quirónsalud de Córdoba y del Centro Médico Quirónsalud Jaén, con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar.

El especialista explica que esta enfermedad, que afecta a entre un 1 y un 3% de la población, suele manifestarse en etapas específicas de la vida. Suele haber un inicio entre los 15 y los 25 años, pero con síntomas no tan claros como cuando la enfermedad ya está más establecida, por lo que de manera retrospectiva más adelante se ve que había manifestaciones más precoces , señala.

La enfermedad tiende a alcanzar sus picos de mayor incidencia entre los 25 y los 40 años, aunque esto puede variar según la presencia de patrones familiares previos. La carga genética juega un papel crucial, con una tasa de heredabilidad que puede oscilar entre el 70 y el 90%. Es común que exista un familiar de primer grado, como un padre o un hermano, que también padezca el trastorno bipolar. En estos casos, el doctor Alcalá enfatiza la importancia de prestar especial atención, ya que a veces se puede confundir el pensar que una persona sea muy enérgica o muy activa con que esté presentando síntomas de bipolaridad que no se hayan identificado . Por ello, es fundamental realizar un diagnóstico diferencial exhaustivo para evitar confusiones.

Una vez confirmado el diagnóstico, se implementan herramientas de psicoeducación para que el paciente comprenda su condición y aprenda a identificar las señales de una posible recaída. Además, se utiliza la terapia cognitivo-conductual para gestionar los pensamientos y los comportamientos asociados al trastorno. Se educa al paciente sobre el tipo de estilo de vida que puede favorecer el control de la enfermedad, y se emplean fármacos como el litio, considerado un estabilizador del ánimo , con el objetivo de evitar las oscilaciones bruscas en el estado de ánimo.

El doctor Alcalá advierte sobre la necesidad de utilizar los antidepresivos con precaución durante las fases depresivas, ya que podrían provocar un cambio hacia el polo opuesto de la enfermedad y desencadenar síntomas de manía. En los casos más graves, pueden ser necesarios antipsicóticos.

El trastorno bipolar se caracteriza por su tendencia a la cronicidad, lo que implica la necesidad de un seguimiento continuo, incluso después de haber finalizado un tratamiento. Es esencial realizar controles periódicos para prevenir complicaciones. Para ello, se recomiendan hábitos saludables como mantener una rutina de sueño estable, ya que las alteraciones en el sueño pueden ser un síntoma de recaída, evitar el consumo de alcohol, cocaína o cannabis, que pueden desestabilizar el estado de ánimo, y practicar ejercicio físico regularmente.

Es frecuente que el trastorno bipolar coexista con otras condiciones, como ansiedad o adicciones, así como con enfermedades médicas como hipertensión, alteraciones tiroideas u obesidad. En estos casos, es aún más importante un seguimiento multidisciplinar y continuado.

A pesar de la complejidad de la enfermedad, el doctor Alcalá asegura que, con un tratamiento adecuado y un seguimiento constante, los pacientes pueden llevar una vida lo más normalizada posible , incluyendo la participación en el ámbito laboral. El apoyo familiar juega un papel fundamental tanto en la detección de los cambios de fase como en el mantenimiento del bienestar del paciente.

El especialista destaca que los pacientes suelen ser más conscientes de las fases depresivas, ya que experimentan tristeza, falta de energía y dificultad para concentrarse. Sin embargo, en las fases de euforia, aumento de energía y aceleración del pensamiento, es más probable que las personas que rodean al paciente sean las primeras en notar los cambios. La observación atenta y la comunicación abierta son, por lo tanto, cruciales para una gestión eficaz del trastorno bipolar. La detección temprana y el tratamiento adecuado son claves para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen esta enfermedad y permitirles alcanzar su máximo potencial.

¿Te gusta estar informado?

Recibe las noticias más importantes de Latinoamérica directamente en Telegram. Sin Spam, solo realidad.

Unirme Gratis