Guayaquileños celebraron el Domingo de Ramos con eucaristías, plegarias y muestras de fe en diferentes iglesias de la ciudad. El 29 de marzo de 2026, feligreses de diversas zonas acudieron a templos como la Catedral y la Iglesia San Francisco, portando ramos de romero, manzanilla y planta cinta, en conmemoración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
La jornada religiosa estuvo marcada por el agradecimiento y la petición de salud y bienestar para familiares. María Pindo, una de las asistentes a la Catedral, compartió su testimonio de fe tras la victoria de su hijo de 27 años contra el cáncer de estómago. Con dos ramos en sus manos, Pindo realizó una penitencia frente a la imagen de la Virgen, expresando su gratitud por la salud recuperada de su hijo. “Solo el poder de la fe le dio la felicidad y la tranquilidad que ahora disfruta”, manifestó. Planea colocar uno de los ramos bendecidos en el cuarto de su hijo como un recordatorio constante del milagro que experimentaron.
En la misma Catedral, Odalia Muñoz elevó sus oraciones por la salud de su madre, quien cumplió 95 años esta semana. “Ella lo es todo para mí, pero estoy consciente de que ya tiene una edad avanzada. Así que pido por su salud, pido por su vida y que me acompañe hasta cuando Dios así lo decida”, expresó Muñoz con profunda emoción.
Durante la misa en la Iglesia San Francisco, los feligreses levantaron sus ramos durante las alabanzas, un gesto de devoción y esperanza. Leónidas Mirabá, quien asistió junto con su madre y su suegra, compartió sus oraciones por el Ecuador. “Pedimos por el Ecuador, por mejores días, por la seguridad, por la familia. Que este día no nos olvidemos de pedir por lo que nos genere tranquilidad, y también hay que agradecer por lo bueno”, dijo Mirabá.
El párroco que ofició la misa en San Francisco recordó a los asistentes los pasajes bíblicos que narran la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, instándolos a participar en las actividades litúrgicas de la Semana Santa y a fortalecer su fe. Se enfatizó la importancia de la celebración del misterio pascual y la necesidad de elevar plegarias para alcanzar la santidad.
La celebración del Domingo de Ramos también generó actividad económica en los exteriores de las iglesias. Vendedores ofrecían ramos desde las 6:00 de la mañana, con precios a partir de $1. Una comerciante expresó su satisfacción por el comercio religioso, destacando la fe de las personas y las bendiciones que recibía junto con las ventas. “Siempre es bueno el comercio religioso. La gente, con mucha fe, además de comprarnos nos regalan palabras lindas, alguna bendición y de paso escuchamos misa desde afuera. Eso nos demuestra que la vida y Dios es bueno con todos”, comentó.
La afluencia de feligreses a las iglesias de Guayaquil durante el Domingo de Ramos refleja la importancia de la fe en la vida de muchos ciudadanos, quienes buscan en la religión consuelo, esperanza y agradecimiento. Las oraciones y testimonios compartidos durante las eucaristías evidencian la profunda conexión entre la fe y la vida cotidiana, especialmente en momentos de dificultad y alegría. La celebración del Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, un tiempo de reflexión y renovación espiritual para los creyentes. La venta de ramos, además de ser una tradición religiosa, representa una oportunidad económica para los comerciantes locales, quienes se benefician de la afluencia de personas a los templos. La atmósfera de fe y devoción que se vivió en las iglesias de Guayaquil durante el Domingo de Ramos es un testimonio de la importancia de la religión en la cultura y la sociedad ecuatoriana.


