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Burros rescatados: la solución ancestral que combate los incendios forestales en España

Este verano, los incendios forestales han arrasado el sur de Europa antes de lo esperado en la temporada, y un incendio reciente en el sur de España se ha convertido rápidamente en uno de los más letales en la historia del país.

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Burros rescatados: la solución ancestral que combate los incendios forestales en España
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Frente a la alta tecnología, una solución ancestral combate los incendios forestales en Cataluña. La organización Tivissa Donkeys Firefighters emplea a 62 burros rescatados para crear cortafuegos naturales, alimentándose de la vegetación más inflamable y rompiendo la continuidad del sotobosque para frenar la propagación del fuego. Este proyecto no solo mitiga desastres ambientales en un contexto climático crítico, sino que ofrece una segunda oportunidad a animales víctimas de maltrato. Mientras los burros protegen el territorio, recuperan su dignidad en un sistema de beneficio mutuo que rescata la sostenibilidad rural y la biodiversidad. A pesar de su éxito, la iniciativa lucha por obtener reconocimiento financiero gubernamental como servicio ecosistémico. Junto a otros proyectos similares en España, busca transformar la prevención de incendios en un modelo sostenible que combine la ecología con la protección animal.

En un contexto donde la lucha contra los incendios forestales se ha volcado hacia el uso de alta tecnología, con el despliegue de satélites, drones y sistemas avanzados de inteligencia artificial, una solución ancestral está demostrando su eficacia en el sur de España. A 130 kilómetros al sur de Barcelona, un grupo de burros rescatados se ha convertido en una herramienta fundamental para la prevención de desastres ambientales en el paisaje seco del Mediterráneo.

Se trata de Tivissa Donkeys Firefighters, una organización sin fines de lucro ubicada en el sur de Cataluña. Esta entidad no solo se dedica a rehabilitar burros que han sido víctimas de maltrato y abandono, sino que les asigna una labor crucial: actuar como "bomberos" naturales. Al alimentarse de las hierbas más inflamables en zonas rurales y montañas, estos animales abren cortafuegos naturales que ayudan a mitigar la propagación del fuego.

El proyecto fue impulsado por su fundador, Joan Cedó Sans, quien introdujo los primeros ejemplares en 2020. Motivados por el recuerdo de los incendios que azotaron las tierras cercanas en Cataluña en 2013, Cedó decidió experimentar si los burros podían despejar el sotobosque circundante. Tras comprobar que los animales "se lo comieron todo", el experimento evolucionó hacia una operación a tiempo completo. Actualmente, la manada cuenta con 62 ejemplares que recorren la región despejando terrenos tanto públicos como privados gracias a su apetito inagotable.

La labor de estos animales es especialmente relevante considerando la gravedad de la situación climática. En 2025, la Unión Europea atravesó la temporada de incendios más destructiva jamás registrada, resultando en la pérdida de cerca de 400.000 hectáreas en España. Estas catástrofes no solo destruyen la biodiversidad, sino que tienen un impacto climático severo; en el mismo año, los incendios en Europa emitieron una cifra récord de 13 millones de toneladas de carbono. Además, los bosques quemados dejan de absorber CO₂ y el humo resultante puede amenazar la salud pública a miles de kilómetros de distancia.

Desde un punto de vista técnico, el Dr. Jordi Bartolomé Filella, investigador en ecología de herbívoros de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), explica que los burros son pastadores que prefieren las hierbas que se secan durante el verano. Estas plantas forman el llamado "combustible fino", que es la biomasa vegetal que se inflama con mayor facilidad y acelera la propagación de las llamas. Si bien Bartolomé sugiere que combinar distintos tipos de herbívoros es ideal para actuar sobre diferentes estratos del sotobosque —mencionando el "goatscaping" o pastoreo con cabras común en California—, Joan Cedó sostiene que los burros aportan un valor añadido. Debido a su mayor peso, al caminar rompen la capa continua de vegetación seca, interrumpiendo la ruta que el fuego necesita para avanzar.

Más allá de la prevención, el proyecto tiene un fuerte componente social y humanitario. Animales como Roberto, un antiguo burro de carreras enviado al matadero por su complexión robusta, o Paloma, quien llegó con obesidad debido a una dieta inadecuada de azúcar y galletas, han encontrado una vida digna. Cedó describe el proyecto como un beneficio mutuo: mientras los burros protegen el territorio, reciben atención médica veterinaria, una manada a la cual pertenecer y suplementos alimenticios donados por granjas locales y un parque de atracciones cercano.

Esta iniciativa no es la única en el país. Cedó se inspiró en "El Burrito Feliz", organización pionera en el sur de España que desde 2014 emplea burros rescatados en las fronteras del Parque Nacional Doñana. Asimismo, en Galicia se están recuperando caballos salvajes de razas en peligro de extinción para actuar como cortacéspedes naturales, y en Cataluña existe la iniciativa "Ramats de Foc", que vincula a pastores de ovejas y cabras con bomberos locales, vendiendo posteriormente carne y queso con un sello de prevención de incendios.

A pesar de los beneficios, el desafío económico persiste. El Dr. Bartolomé Filella sostiene que estas iniciativas solo podrán crecer si los gobiernos comienzan a pagar el pastoreo como un "servicio ecosistémico", de la misma manera que se financian los desbroces mecánicos. Actualmente, los pagos por hectárea despejada —que oscilan entre los 80 euros en terrenos privados y los 300 euros en zonas públicas— son insuficientes, obligando a Tivissa Donkeys Firefighters a depender de donaciones y colaboraciones.

Para Joan Cedó, quien ahora es alcalde de Tivissa y ha dejado la gestión diaria en manos del voluntario Jordi García, el proyecto ha sido una lección profunda sobre la vida en comunidad y la libertad. Al rescatar estas tareas rurales, el proyecto no solo protege el bosque, sino que recupera una forma de vida ancestral donde la relación entre humanos y animales era la base de la sostenibilidad del territorio.

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