El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, celebró el anuncio de la extradición desde Venezuela a Panamá de Ali Zaki Hage Jalil, sospechoso de la explosión del vuelo 901 de Alas Chiricanas en julio de 1994, un atentado que dejó 21 muertos y que se cree fue perpetrado por la organización chií libanesa Hizbulá. Saar calificó la decisión como “un avance significativo” en la búsqueda de justicia por el ataque.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, el ministro israelí expresó que el atentado contra el vuelo 901, en el que fallecieron 20 pasajeros y miembros de la tripulación, muchos de ellos pertenecientes a la comunidad judía, incluyendo cuatro israelíes, “sigue siendo una herida abierta”. Saar se dirigió a la comunidad en español para enfatizar la importancia del momento.
La extradición de Jalil, anunciada por la Cancillería panameña el pasado viernes, se produce tras una solicitud de reapertura del caso por parte de la Fiscalía Superior de Descarga de Panamá en agosto de 2019. El sospechoso fue arrestado en Venezuela en noviembre de 2025.
El vuelo 901 de Alas Chiricanas explotó pocos minutos después de despegar del aeropuerto de Colón, la segunda ciudad más grande de Panamá, ubicada en el Caribe y a 80 kilómetros de la capital. El incidente, considerado el atentado más grave en la historia de Panamá, permaneció sin resolver durante décadas.
Saar destacó que se espera que la extradición de Jalil impulse el descubrimiento de la verdad sobre el atentado y aclare sus vínculos con Hizbulá. El ministro también advirtió que la organización terrorista no solo representa una amenaza para Israel, el Líbano y Oriente Medio, sino también para la paz mundial, y que su actividad se extiende a América Latina.
El atentado del vuelo 901 ocurrió un día después del ataque terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, que causó la muerte de 85 personas. Ambos ataques, aunque perpetrados en diferentes lugares y contra diferentes objetivos, comparten la sospecha de la participación de Hizbulá y permanecen impunes hasta la fecha.
La comunidad judía en Panamá, que sufrió una pérdida significativa en el atentado del vuelo 901, ha mantenido viva la memoria de las víctimas y ha presionado por la investigación y el enjuiciamiento de los responsables. Una docena de empresarios de la comunidad judía afincada en Panamá se encontraban entre las víctimas del atentado.
La decisión de extraditar a Jalil representa un paso importante en la búsqueda de justicia para las víctimas y sus familias, y podría proporcionar nueva información sobre la planificación y ejecución del atentado, así como sobre la red de apoyo de Hizbulá en la región. Las autoridades panameñas ahora deberán iniciar el proceso judicial contra Jalil, con la esperanza de que finalmente se pueda esclarecer la verdad sobre uno de los atentados más devastadores en la historia del país. El caso ha sido objeto de atención internacional durante años, y la comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de los acontecimientos. La colaboración entre Panamá y Venezuela, y el apoyo de Israel, han sido fundamentales para lograr la extradición del sospechoso. Se espera que la investigación continúe y que se identifiquen y enjuicien a otros posibles implicados en el atentado.


