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La Reina vs El Destripador: Un Clásico Cubano de la Música

Las agrias imputaciones de la gran trovadora a las interpretaciones de Laserie en un episodio que tiene la impronta de una clásica batalla generacional. Dos voces que siguien cantándonos al oído, con el magisterio de los grandes de siempre. La entrada Memorias musicales: El día que María Teresa Vera llamó “destripador” a Rolando Laserie se publicó primero en Café fuerte .

La Reina vs El Destripador: Un Clásico Cubano de la Música

La Habana, Cuba – En un año marcado por la inminente revolución y la efervescencia cultural, una disputa entre dos figuras prominentes de la música cubana, María Teresa Vera y Rolando Laserie, revela una constante en la industria: la resistencia al cambio y las tensiones generacionales. La revista Bohemia, celebrando su 50 aniversario en 1958, fue el escenario de un enfrentamiento verbal que, como sugiere la historia, no es un fenómeno nuevo.

Mientras Cuba se encaminaba hacia un desenlace político incierto, con el conflicto entre las fuerzas de Batista y las guerrillas de Castro llegando a su clímax, la capital vivía una intensa vida cultural. En este contexto, la entrevista publicada en Bohemia por Guillermo Villarronda a María Teresa Vera, titulada “¡La Reina de la vieja guardia puede morir de hambre!”, destapó una crítica mordaz hacia el emergente cantante Rolando Laserie.

Vera, una figura legendaria conocida como “La Madre de la Trova”, acusó a Laserie de “asesinar canciones, boleros, guarachas, rumbas, etc., como un nuevo destripador de las Antillas”. Su indignación se centraba en la forma en que Laserie, buscando “romper con la rutina”, interpretaba y transformaba las obras de autores consagrados, vivos o muertos. La trovadora incluso llegó a prohibirle al cantante interpretar sus composiciones, amenazando con recurrir a los tribunales si lo hacía, calificando sus acciones como “delitos de lesa música”.

La controversia surge en un momento crucial para Laserie, quien había comenzado su ascenso meteórico tras años como percusionista en programas de televisión y cabarets. Su éxito como solista se debió a la visión de productores como Guillermo Álvarez Guedes y Ernesto Duarte, quienes lo impulsaron con el bolero “Mentiras tuyas” de Mario Fernández Porta. A pesar de la resistencia inicial de las emisoras de radio, la canción se convirtió en un fenómeno popular, compitiendo en las listas de éxitos con artistas de la talla de Benny Moré y Olga Guillot.

Sin embargo, el propio Fernández Porta se mostró crítico con la interpretación de Laserie, considerándola un “insulto” y un “destrozo musical”. Paradójicamente, la versión de Laserie continuó escalando en popularidad, alcanzando las 30.000 copias vendidas y demostrando que la opinión de los autores no siempre coincide con la del público.

La entrevista de Villarronda capturó la frustración de Vera, una artista con 47 años de carrera, defensora de un estilo tradicional y reacia a aceptar las innovaciones de las nuevas generaciones. La diferencia de edad – Vera tenía 63 años mientras que Laserie apenas 35 – parece haber influido en su percepción, incapaz de comprender que la música, como el arte en general, está sujeta a transformaciones.

La disputa entre Vera y Laserie refleja un conflicto más amplio entre la tradición y la modernidad, entre el respeto por el pasado y la búsqueda de nuevos caminos. Aunque no existen registros de que ambos artistas compartieran escenario o se enfrentaran directamente, una fotografía inédita de 1958 revela que Laserie estaba al tanto de las críticas de Vera. La imagen muestra al cantante leyendo la entrevista en su casa de La Habana, con una discreta sonrisa, sugiriendo que no se dejó afectar por las acusaciones.

La historia de Vera y Laserie es un recordatorio de que la innovación a menudo se encuentra con la resistencia, y que los artistas que desafían las estructuras establecidas deben enfrentarse a criterios injustos, ataques e incluso amenazas. La controversia, aunque olvidada por muchos, ofrece una perspectiva fascinante sobre la dinámica de la música cubana en un momento de cambio social y político.

María Teresa Vera falleció en 1965, mientras que Rolando Laserie emigró a Venezuela y luego a Estados Unidos, donde murió en 1998. Ambos, a pesar de sus diferencias y desacuerdos, dejaron un legado imborrable en la música cubana, cada uno con su estilo y su contribución única. Sus voces, cantando con guapería y elegancia, continúan resonando en el tiempo, recordándonos la riqueza y la diversidad de la música de la isla. La historia de su enfrentamiento, rescatada de las páginas de Bohemia, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del arte, la evolución de la música y la eterna tensión entre la tradición y la innovación.

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