Hasta un 57% de los pacientes hospitalizados por trauma grave puede desarrollar delirium, un trastorno agudo que altera la conciencia y que, de no tratarse, puede generar secuelas cognitivas y funcionales severas. Ante esta problemática, el Hospital Clínico de Mutual de Seguridad ha implementado PRED, un software que combina monitoreo ambiental, estimulación cognitiva y participación familiar para mejorar la recuperación de pacientes críticos.
El delirium es una complicación frecuente en unidades de cuidados intensivos (UCI), especialmente en casos de traumatismos encéfalo craneanos, quemaduras, lesiones medulares o amputaciones, desencadenado por factores fisiológicos y ambientales, como la retirada de sedación y el entorno hospitalario. “Es uno de los cuadros más complejos de manejar. Muchas veces no se detecta a tiempo y eso impacta directamente en la evolución del paciente”, explica María Virginia Sáez, terapeuta ocupacional e investigadora principal del Hospital Clínico.
Las consecuencias del delirium pueden ser prolongación de la hospitalización, deterioro cognitivo, dependencia funcional e incluso dificultades para la reinserción laboral, con un impacto adicional en accidentes del trabajo.
PRED (Prevención y Manejo del Delirio), desarrollado junto a ingenieros biomédicos de Plataforma 360° y financiado por la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), se instala en televisores inteligentes de las habitaciones. Permite a la familia subir videos, fotografías y mensajes de voz que son proyectados al paciente, favoreciendo su orientación y conexión emocional. Además, sensores monitorean variables ambientales como luz, temperatura y ruido, ajustando el entorno para proteger el ciclo de sueño.
El enfoque no farmacológico, basado en estimulación cognitiva, orientación y movilización, ha demostrado ser clave. “El rol del terapeuta no es solo funcional: también es reconstruir la identidad del paciente, y en eso la familia es fundamental”, señala Carolina Pino, investigadora. Los primeros resultados muestran una reducción de eventos adversos, menor uso de fármacos y una recuperación más estable.
Jonathan Cisternas, quien sufrió un trauma craneal, logró recuperar sus recuerdos, incluyendo el reconocimiento de su hija, gracias al uso de material audiovisual familiar a través del programa.
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