Canarias, 27 de marzo de 2026 – Especialistas de Quirónsalud han enfatizado la importancia crucial de las revisiones ginecológicas periódicas para la prevención y detección temprana del cáncer de cuello uterino, una enfermedad con alta capacidad de prevención pero que a menudo pasa desapercibida en sus fases iniciales. En España, se diagnostican anualmente entre 2.000 y 2.500 casos, afectando principalmente a mujeres de entre 30 y 50 años.
El doctor José Antonio Pérez, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Quirónsalud Tenerife, ha explicado que la principal dificultad en el diagnóstico temprano radica en la ausencia de síntomas en las primeras etapas de la enfermedad. “En sus fases iniciales, el cáncer de cuello uterino no suele dar síntomas, lo que hace que muchas veces pase desapercibido si no se realizan controles periódicos”, afirmó el doctor Pérez. Esta característica explica por qué, a pesar de su relativamente baja incidencia, aún se detectan casos en estadios avanzados.
Cuando el tumor comienza a manifestarse, el síntoma más común es el sangrado vaginal anómalo, especialmente después de las relaciones sexuales. Otros signos de alerta incluyen un flujo vaginal persistente, a veces acompañado de un olor desagradable, o la aparición de dolor pélvico. El especialista de Quirónsalud subraya la importancia de consultar a un médico ante cualquier sangrado fuera de lo habitual. “Cualquier sangrado fuera de lo habitual debe ser motivo de consulta”, insistió, aclarando que, aunque no siempre indica una patología grave, “sí requiere una valoración ginecológica para descartar problemas importantes”.
Las revisiones ginecológicas periódicas son la herramienta más eficaz para un diagnóstico precoz. El doctor Pérez insiste en que el cribado, basado en la citología y el test del virus del papiloma humano (VPH), permite identificar alteraciones celulares en etapas muy tempranas. “El objetivo del cribado es detectar el cáncer en sus etapas más iniciales. Podemos incluso identificar lesiones precancerosas y tratarlas de forma sencilla, evitando su progresión”, señaló. De hecho, la mayoría de los tumores diagnosticados en fases avanzadas corresponden a mujeres que no han mantenido un seguimiento ginecológico regular.
El cáncer de cuello uterino está directamente relacionado con el virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual muy frecuente. Aunque el organismo suele eliminar el virus de forma natural, en algunas mujeres la infección persiste y puede provocar cambios celulares que, con el tiempo, pueden derivar en un tumor. El doctor Pérez destaca que este proceso es lento, “puede tardar entre 10 y 15 años”, lo que ofrece “una oportunidad muy amplia para detectarlo y actuar a tiempo si se realizan las revisiones adecuadas”.
Junto con los chequeos regulares, la vacunación contra el VPH ha supuesto un avance significativo en la prevención de esta enfermedad. “La vacuna tiene una eficacia muy alta y puede prevenir hasta el 90% de los casos de cáncer de cuello uterino. Es una herramienta clave que, combinada con las revisiones, puede reducir de forma muy significativa la incidencia en los próximos años”, concluyó el especialista de Quirónsalud.
La concienciación y la prevención son, por tanto, fundamentales en la lucha contra el cáncer de cuello uterino. La detección temprana a través de revisiones periódicas y la vacunación contra el VPH son las mejores armas para reducir la incidencia de esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de las mujeres. El mensaje de los especialistas de Quirónsalud es claro: no demorar las revisiones ginecológicas y considerar la vacunación contra el VPH como una medida preventiva eficaz.
El Día Mundial del Cáncer de Cuello Uterino sirve como un recordatorio anual de la importancia de la prevención y la detección temprana. Quirónsalud, a través de sus especialistas, reafirma su compromiso con la salud de la mujer y la lucha contra esta enfermedad, ofreciendo servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento de vanguardia. La colaboración entre profesionales de la salud, pacientes y la sociedad en general es esencial para lograr un futuro libre de cáncer de cuello uterino.
La información proporcionada por el doctor Pérez y Quirónsalud subraya la necesidad de romper con el tabú y la desinformación que a menudo rodean a la salud sexual y reproductiva de la mujer. La comunicación abierta y honesta con el ginecólogo es fundamental para una atención personalizada y eficaz. La prevención no solo implica realizarse las revisiones periódicas y vacunarse contra el VPH, sino también adoptar hábitos de vida saludables, como evitar el tabaquismo y mantener una dieta equilibrada.
En definitiva, la prevención del cáncer de cuello uterino es una responsabilidad compartida. Las mujeres deben ser proactivas en el cuidado de su salud, acudiendo a las revisiones ginecológicas y considerando la vacunación contra el VPH. Los profesionales de la salud deben ofrecer información clara y precisa, y la sociedad en general debe promover la concienciación y la educación sobre esta enfermedad. Solo así se podrá reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino y salvar vidas.


