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Pakistán se posiciona como mediador discreto entre EE.UU. e Irán

Guerra en Oriente Medio: Por qué Pakistán se posiciona como mediador entre Estados Unidos e Irán

Pakistán se posiciona como mediador discreto entre EE.UU. e Irán

Pakistán está desempeñando un papel de mediación entre Estados Unidos e Irán, transmitiendo un plan de 15 puntos de Washington a Teherán y ofreciéndose, inicialmente, como sede para conversaciones directas, aunque ahora prefiere un enfoque de diálogo indirecto. Esta iniciativa se basa en las buenas relaciones que Islamabad mantiene tanto con Washington como con Teherán, buscando evitar una escalada de tensiones en Oriente Medio y proteger sus propios intereses económicos y de seguridad.

La posición de Pakistán como posible intermediario se sustenta en una larga historia de relaciones con Irán, incluyendo una significativa población chiita dentro de sus fronteras, la segunda más grande del mundo después de Irán. Al mismo tiempo, ha cultivado estrechos lazos con la administración estadounidense, particularmente a través de una relación cercana entre el jefe de gabinete paquistaní, Asim Munir, y el expresidente Donald Trump, quien lo llegó a calificar como su "mariscal favorito". Esta relación bilateral ha facilitado la confianza y la comunicación entre las partes.

Un aspecto único de la mediación paquistaní es su papel histórico como custodio de los intereses diplomáticos de Irán en Estados Unidos. Desde la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países en 1979, la misión diplomática iraní en Washington ha operado a través de la embajada paquistaní, lo que le otorga a Islamabad una posición privilegiada para facilitar el diálogo.

El interés de Pakistán en mediar en el conflicto no es puramente altruista. El país firmó un acuerdo de defensa mutua con Arabia Saudita en septiembre de 2025, comprometiéndose a apoyar al reino en caso de un conflicto con Irán. Sin embargo, Islamabad busca activamente evitar verse arrastrado a una confrontación directa, prefiriendo una solución diplomática que garantice la estabilidad regional.

La situación económica de Pakistán también juega un papel importante en su deseo de paz. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el suministro de energía, tiene un impacto directo en el acceso de Pakistán a los combustibles y en su economía en general. La resolución del conflicto en Oriente Medio podría aliviar estas presiones económicas.

Además, la implicación de Pakistán en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán le otorga una mayor estatura diplomática a nivel internacional, consolidando su papel como actor regional relevante.

En el centro de esta estrategia de mediación se encuentra la figura del mariscal Asim Munir, el hombre fuerte de Pakistán. Ascendido a mariscal de campo después de una rápida campaña militar con India en mayo de 2025, Munir ha consolidado su poder a través de una controvertida reforma constitucional que lo nombró "jefe de las fuerzas de defensa", otorgándole el control del ejército de tierra, la fuerza aérea y la marina. Además, se le ha concedido inmunidad vitalicia, lo que ha generado debate y críticas dentro del país.

La concentración de poder en manos de Munir ha sido vista por algunos como una señal de estabilidad y determinación, mientras que otros la consideran una amenaza para la democracia y el estado de derecho. Sin embargo, su influencia innegable ha sido fundamental para impulsar la iniciativa de mediación de Pakistán.

La estrategia de Islamabad se centra en facilitar conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, evitando la necesidad de reuniones directas que podrían ser percibidas como provocativas. A través de canales diplomáticos discretos, Pakistán transmite mensajes entre las partes, buscando puntos de convergencia y explorando posibles soluciones.

El plan de 15 puntos presentado por Estados Unidos a Irán, según fuentes diplomáticas, aborda una serie de temas clave, incluyendo el programa nuclear iraní, las actividades regionales de Teherán y las sanciones económicas impuestas por Washington. La respuesta de Irán a este plan aún no se ha hecho pública, pero se espera que Islamabad continúe desempeñando un papel crucial en la facilitación del diálogo.

La situación en Oriente Medio sigue siendo volátil y compleja, con múltiples actores y intereses en juego. El papel de Pakistán como mediador discreto podría ser fundamental para evitar una escalada de tensiones y encontrar una solución pacífica y duradera al conflicto. Sin embargo, el éxito de esta iniciativa dependerá de la voluntad de todas las partes de comprometerse y buscar un terreno común. La figura de Asim Munir, con su creciente poder e influencia, será clave para navegar por las complejidades de esta delicada situación y consolidar el papel de Pakistán como un actor importante en la escena internacional.

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