El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, llegó a Pyongyang el jueves y fue recibido con una cálida bienvenida por el líder norcoreano, Kim Jong Un, en su primera visita a la aislada nación. La agencia estatal norcoreana KCNA informó que Kim acogió con agrado a Lukashenko en una ceremonia celebrada en la Plaza Kim Il Sung.
Durante su visita, Lukashenko rindió homenaje en el Palacio del Sol de Kumsusan, lugar donde reposan los cuerpos embalsamados del padre y el abuelo de Kim, flanqueado por altos funcionarios norcoreanos. En este acto, depositó un ramo de flores en nombre del presidente ruso, Vladimir Putin.
Posteriormente, el líder bielorruso colocó una corona en la Torre de la Liberación y guardó un minuto de silencio junto a Kim en memoria de los caídos combatientes del Ejército soviético que consagraron sus valiosas vidas a la sagrada guerra por la liberación de Corea , refiriéndose al fin del dominio colonial japonés en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, según la KCNA.
Las imágenes difundidas por la agencia estatal muestran a ambos líderes estrechándose las manos y a Lukashenko colocando una mano en la espalda de Kim mientras sonreían. En el fondo, se observaba a personas ondeando las banderas de ambos países. Otra fotografía mostraba a Kim presentando a sus funcionarios a Lukashenko.
Esta visita se produce en un contexto de creciente cooperación entre Corea del Norte, Bielorrusia y Rusia, especialmente en lo que respecta a la guerra en Ucrania. Tanto Pyongyang como Minsk han brindado apoyo a Moscú en este conflicto. Corea del Norte ha enviado tropas terrestres y armamento a Rusia, mientras que Bielorrusia ha servido como plataforma de lanzamiento para la invasión rusa de 2022.
Según estimaciones de los servicios de inteligencia surcoreanos y occidentales, Corea del Norte ha desplegado miles de soldados en Rusia, principalmente en la región de Kursk, junto con proyectiles de artillería, misiles y sistemas de cohetes.
Corea del Norte se encuentra bajo una serie de sanciones impuestas por países occidentales debido a su programa de armas nucleares, su actividad misilística y su apoyo a la guerra de Rusia contra Ucrania. A cambio de su apoyo, Pyongyang ha recibido ayuda financiera, tecnología militar, alimentos y energía por parte de Rusia. El propio Putin visitó Corea del Norte en 2024.
Esta colaboración ha permitido a Corea del Norte reducir su dependencia de China, su tradicional aliado y principal socio comercial.
La situación de los derechos humanos en Corea del Norte es motivo de grave preocupación para organizaciones internacionales, que denuncian la práctica de torturas, ejecuciones públicas, trabajo forzoso y severas restricciones a las libertades de expresión y movimiento.
Por su parte, Lukashenko ha fortalecido los lazos de Minsk con Rusia y ha reprimido la disidencia durante sus tres décadas en el poder. Bielorrusia también ha sido objeto de fuertes sanciones occidentales debido a su papel en la invasión rusa de Ucrania y la represión de las protestas de 2020, consideradas fraudulentas por la oposición.
En los últimos meses, Bielorrusia ha liberado a decenas de presos, en gran medida bajo la presión de Estados Unidos, incluyendo a 250 a principios de este mes. Sin embargo, aún mantiene a cientos de personas detenidas, muchas de ellas tras las elecciones de 2020. La visita de Lukashenko a Pyongyang subraya la formación de un eje de cooperación entre estos países, desafiando el orden internacional y generando preocupación en Occidente. La profundización de estas relaciones podría tener implicaciones significativas para la seguridad regional y global, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania y las tensiones en la península coreana.












