Durante la tarde de este miércoles, Enap publicó su informe semanal revelando los nuevos valores de los combustibles que entrarán en vigor a partir del 26 de marzo. Los precios experimentarán aumentos significativos en todas las bencinas y el diésel, marcando un fuerte impacto en el bolsillo de los consumidores.
La gasolina de 93 octanos subirá $372,2 por litro, mientras que la de 97 octanos aumentará $391,5 por litro. El diésel, por su parte, registrará un alza aún mayor, de $580,3 por litro. Estos incrementos se traducirán en un aumento aproximado del 32% en el precio de la gasolina de 93 octanos, un 31% en la de 97 octanos y un considerable 62% en el diésel.
Esta escalada de precios es consecuencia directa de la reciente modificación al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), implementada por el gobierno en respuesta al conflicto en el Medio Oriente y el consiguiente aumento del valor del petróleo a nivel internacional. La decisión de traspasar los precios directamente a los consumidores, sin la gradualidad previa, se justifica por la situación fiscal del país y el elevado costo que suponía para el Estado mantener la estabilización, estimado en unos US$140 millones semanales.
Si bien inicialmente se proyectaba un aumento de $370 por litro para la gasolina de 93 octanos y $580 por litro para el diésel, los valores finales anunciados por Enap superan las estimaciones iniciales, especialmente en el caso del diésel.
Actualmente, el precio promedio de la gasolina de 93 octanos en la Región Metropolitana se sitúa en $1.170 por litro, la de 97 octanos en $1.253 y el diésel en $932, según datos proporcionados por Bencina En Línea, plataforma de la Comisión Nacional de Energía. Con la aplicación de los nuevos precios, la gasolina de 93 octanos superaría los $1.542 por litro, la de 97 octanos alcanzaría los $1.644 y el diésel ascendería a $1.512,3 por litro.
En su informe semanal, Enap aclaró que la empresa estatal no fija ni regula los precios de los combustibles en el mercado chileno. La estimación de los valores considera diversos factores, incluyendo los precios de importación de productos desde mercados de referencia, los costos asociados a la importación de combustibles, las normas de funcionamiento del Mepco y las regulaciones del Fondo de Estabilización de Precios del Petróleo (Fepp).
La modificación del Mepco ha generado debate y preocupación entre los distintos actores económicos y sociales del país. Si bien el gobierno argumenta que la medida es necesaria para aliviar las finanzas públicas, críticos señalan que el impacto en la inflación y el costo de vida será significativo, afectando especialmente a los sectores más vulnerables de la población.
El aumento de los combustibles se sumará a otros factores inflacionarios que ya afectan la economía chilena, como el alza en los precios de los alimentos y la depreciación del peso frente al dólar. Se espera que esta situación genere presiones adicionales sobre la inflación en los próximos meses, lo que podría obligar al Banco Central a tomar medidas para controlar el aumento generalizado de los precios.
El gobierno ha anunciado que se están evaluando medidas complementarias para mitigar el impacto del alza de los combustibles en los sectores más afectados, como subsidios al transporte público y programas de apoyo a las familias de bajos ingresos. Sin embargo, la efectividad de estas medidas aún es incierta y dependerá de la disponibilidad de recursos fiscales y la capacidad del gobierno para implementar políticas eficientes.
La situación actual de los precios de los combustibles es un reflejo de la volatilidad del mercado energético internacional y la vulnerabilidad de la economía chilena a factores externos. La dependencia del país de la importación de petróleo y la falta de diversificación de las fuentes de energía hacen que Chile sea especialmente sensible a las fluctuaciones de los precios internacionales.
En este contexto, se hace cada vez más urgente avanzar hacia una matriz energética más diversificada y sostenible, que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles y promueva el desarrollo de energías renovables. La inversión en energías renovables no solo contribuiría a reducir la vulnerabilidad del país a las fluctuaciones de los precios internacionales, sino que también generaría empleos y promovería el desarrollo económico sostenible.









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