El presidente José Antonio Kast solicitó responsabilidad y solidaridad a la ciudadanía y a la oposición tras el anuncio de un significativo aumento en los precios de los combustibles en Chile, el cual provocó largas filas en las estaciones de servicio antes de su implementación. El alza, que entrará en vigor el jueves, elevará la gasolina en un 32% y el diésel en un 62%, respondiendo a la exposición del país como uno de los mayores importadores de petróleo de la región ante el incremento de los precios internacionales, exacerbado por la guerra en Medio Oriente.
Kast, quien asumió la presidencia hace menos de dos semanas, reconoció el impacto económico de la medida, describiéndola como un golpe al bolsillo , y anticipó la posibilidad de manifestaciones. Sin embargo, instó a la mesura y a que las protestas, en caso de ocurrir, sean pacíficas y no afecten a quienes dependen del transporte público.
El Ministerio de Hacienda estimó que absorber el costo total del aumento podría alcanzar los US$ 4.000 millones, y el ministro Jorge Quiroz ya había anunciado recortes de gastos, señalando que el gobierno heredó una situación financiera delicada. Quiroz describió la situación como un shock de los más grandes en el mercado del petróleo en décadas y enfatizó la necesidad de tomar decisiones duras para resguardar las finanzas públicas .
El gobierno ha implementado medidas paliativas, como el congelamiento de las tarifas del transporte público en Santiago hasta fin de año y subsidios para la parafina utilizada en calefacción. Sin embargo, gremios del transporte ya han advertido sobre el efecto inflacionario de la medida, argumentando la necesidad de ajustar las tarifas para cubrir los mayores costos. Kast, por su parte, responsabilizó a la administración anterior de Gabriel Boric por la falta de fondos de reserva y solicitó apoyo para proyectos de ley destinados a fortalecer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo.
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