El gremio de transportistas de Chile advirtió que el reciente aumento en el precio de los combustibles, anunciado por el gobierno del presidente José Antonio Kast, incrementará los costos de la cadena logística nacional, en un país altamente dependiente del transporte por carretera. Las medidas paliativas anunciadas por el gobierno fueron calificadas como insuficientes por el sector.
El Ministerio de Hacienda elevó el precio de la gasolina en un 32% y el del diésel en un 62% a partir del próximo jueves, la segunda mayor subida en la historia del país, buscando evitar el endeudamiento estatal. La Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) estima que este incremento se traducirá en un aumento de entre el 20% y el 25% en los costos de transporte, impactando la inflación y el bolsillo de los consumidores, ya que el 98% de los bienes en Chile se movilizan por camión.
La oposición, incluyendo el partido Frente Amplio (FA) del expresidente Gabriel Boric, criticó la decisión, argumentando que los costos recaerán directamente sobre los ciudadanos. La diputada Gael Yeomans acusó al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y al gobierno de Kast de priorizar la austeridad fiscal sobre el bienestar de la población.
Asociaciones de buses interurbanos y taxis colectivos también expresaron su descontento. La Asociación de Buses Interurbanos de Chile (ABI A.G.) calificó de incomprensible la falta de congelación de tarifas y anticipó un aumento de hasta el 21% en los pasajes. La Confederación Nacional de Taxis Colectivos de Chile, aunque reconoce las ayudas anunciadas, advierte que no evitarán ajustes en las tarifas debido a otros factores como la competencia desleal y la inseguridad.
Las medidas gubernamentales incluyen una subvención mensual de 110 dólares para taxis y taxis colectivos, sujeta a aprobación del Congreso, y una línea de financiamiento para la renovación de flota hacia vehículos eléctricos.
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