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MADRE DE NARUMI KUROSAKI EXPRESA SU DOLOR Y DESEO DE JUSTICIA

“Estas ganas las tengo desde siempre. Y aún matándolo, no estaría satisfecha”, reconoció. Filtran reacción del chileno al escucharla.

MADRE DE NARUMI KUROSAKI EXPRESA SU DOLOR Y DESEO DE JUSTICIA

La madre de Narumi Kurosaki, Taeko Kurosaki, ofreció un desgarrador testimonio ante la justicia francesa por tercera vez, confrontando directamente a Nicolás Zepeda, principal sospechoso en la desaparición de su hija en 2016. Con una simple declaración de su edad, 58 años, la Sra. Kurosaki abrió una ventana al profundo sufrimiento que ha consumido a su familia durante los últimos diez años.

La declaración de Taeko Kurosaki pintó un cuadro sombrío de una vida destrozada tras la desaparición de Narumi. Describió cómo su familia “cayó en lo más profundo de un abismo” desde diciembre de 2016, inundados por la incertidumbre y la implacable atención de los medios. El constante sonido de las comunicaciones, el intercomunicador, el teléfono y los correos electrónicos, se convirtió en un recordatorio constante de la tragedia.

El impacto emocional fue devastador. Taeko relató una profunda depresión, describiendo cómo su “corazón quedó completamente destrozado”. Buscó refugio en la oscuridad y el silencio, encerrándose en una habitación sin ventanas, utilizando tapones para los oídos en un intento desesperado por bloquear el mundo exterior. La desesperación la llevó a contemplar el suicidio, probando diferentes métodos sin éxito: golpearse la cabeza, asfixiarse con una toalla, incluso intentar saltar de un coche en movimiento.

Dirigiéndose directamente a Nicolás Zepeda, la Sra. Kurosaki expresó su furia y frustración ante su silencio. “Zepeda sigue en silencio. Lo único que puedo hacer es presenciar el creciente odio y la sed de venganza que siento”, declaró. Su testimonio reveló el impacto devastador que la desaparición de Narumi tuvo en su vida personal, incluyendo la pérdida de sus empleos, la incapacidad para cuidarse a sí misma y un aislamiento social prolongado. Perdió 17 kilos en dos meses, dejó de lavarse y se recluyó en su hogar, pasando los últimos diez años en un estado de aislamiento casi total.

La Sra. Kurosaki enfatizó la irreversibilidad de la pérdida: “Narumi jamás volverá a casa”. Su dolor se intensificó al imaginar la imposibilidad de recuperar incluso un recuerdo físico de su hija, “¡Ni siquiera podemos recuperar un solo mechón de su cabello!”. Hizo un llamado a la empatía, pidiendo a los demás que intenten comprender el sufrimiento de su familia y la agonía de enfrentarse a un hombre que, según ella, “lo sabe todo, pero que sigue inventando mentiras improvisadas”.

Reveló detalles inquietantes sobre la relación entre Narumi y Zepeda antes de la tragedia. Según Taeko, Nicolás se oponía a la partida de Narumi a Francia, instándola a “privilegiarme”. Poco después de la llegada de su hija a Francia, descubrió que la cuenta de Facebook de Narumi había sido hackeada y sus contactos borrados, sospechando inmediatamente de Zepeda. Al enterarse de la desaparición de su hija, su sospecha se confirmó, aunque inicialmente no creía que se tratara de un crimen.

Taeko Kurosaki relató haber enviado un mensaje extenso a Zepeda, que nunca recibió respuesta. Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron que Zepeda sí había leído el mensaje, lo que la llevó a cuestionar sus motivos para ignorarla. Seis meses después de la desaparición de Narumi, se encontró con Zepeda en Chile, quien desapareció en la multitud al verla.

La parte más impactante de su testimonio fue su admisión de un profundo deseo de venganza. “Tengo ganas de matar a Zepeda. Estas ganas las tengo desde siempre. Y aún matándolo, no estaría satisfecha”, confesó. Explicó que el sufrimiento de Narumi es el suyo propio y que nunca podrá aceptar la liberación de Zepeda. Su deseo es que Zepeda continúe sufriendo en prisión, creyendo que esa es la voluntad de Narumi, quien “continúa a llorar en algún lado sola”.

Durante la declaración, según el periodista Roberto Cox, Nicolás Zepeda permaneció imperturbable, con la mirada fija al frente y sin mostrar ninguna expresión. En la sala, las hermanas de Narumi y Arthur del Piccolo, recién llegado a Lyon, observaban atentamente el testimonio de Taeko Kurosaki. La declaración de la Sra. Kurosaki es un testimonio desgarrador de la devastación causada por la desaparición de Narumi Kurosaki y un llamado a la justicia para que el responsable rinda cuentas por sus actos.

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