El Presidente José Antonio Kast, instalado en el Palacio de Gobierno tras tres intentos fallidos, confiesa que presintió su victoria el mismo día de su derrota en 2021, revelando una convicción forjada en el 44% de los votos obtenidos. A una semana de asumir el cargo, su oficina aún refleja modestia, adornada con dibujos, pocas fotografías y un destacado relieve de la Virgen María. Kast reflexiona sobre los nueve años que lo separaron de La Moneda, destacando la importancia de valorar lo que cuesta y la necesidad de transparencia para recuperar la confianza ciudadana.
“En ese momento dije: ‘A pesar de todas las dificultades, de las dudas de muchas personas, alcanzamos el 44% de los votos, entonces esto es muy posible’”, explica el Presidente, desvelando un punto de inflexión en su trayectoria política. Su experiencia le enseñó que la prudencia y la claridad son más valiosas que la ambición desmedida, contrastando su enfoque con la rapidez con la que, a su juicio, el gobierno anterior asumió el mando. Kast critica la falta de experiencia de algunos colaboradores del Presidente Boric, sugiriendo que la transición de la formación académica al ejercicio del poder fue demasiado abrupta.
El mandatario se muestra consciente de las altas expectativas que genera su gobierno, pero lejos de sentirse abrumado, transmite optimismo y confianza a sus ministros. “Les hablo de la esperanza y de que si teníamos la confianza y trabajábamos en equipo íbamos a cumplir con las expectativas de la ciudadanía, íbamos a mantener la esperanza en alto”, afirma. Kast define su modelo de gobierno como el “gobierno de Chile”, enfatizando la importancia de cuidar el medioambiente, a las mujeres y la cultura, sin renunciar al desarrollo económico. Prioriza el factor humano, asegurando que el bienestar de las personas es el objetivo central de su administración.
Ante las comparaciones con figuras históricas como Diego Portales, Kast se distancia de cualquier connotación autoritaria, aunque reconoce la importancia del orden y la responsabilidad. “Las personas que me conocen saben que no soy autoritario, pero trato de convencer a las personas de lo importante del trabajo bien hecho”, aclara. En cuanto a la definición de su gobierno, Kast se diferencia de la administración anterior, que se autodenominaba feminista, ecologista y defensora de los derechos sociales. “Somos el gobierno de Chile. Un gobierno llamado a hacerse cargo”, enfatiza.
Kast anticipa una política de impugnación frente a las malas prácticas administrativas y los problemas económicos heredados. “Vamos a impugnar las cosas mal hechas”, advierte, asegurando que su objetivo no es evadir responsabilidades, sino identificar los desafíos y proponer soluciones. Reconoce la existencia de un déficit fiscal significativo y una reconstrucción lenta en la Región de Valparaíso, comprometiéndose a abordar estos problemas con transparencia y determinación.
El Presidente también evalúa críticamente su anterior postura de oposición, tanto al gobierno de Gabriel Boric como al de Sebastián Piñera. Reconoce haber tenido diferencias con Piñera, pero admite que, de no haber ocurrido el accidente fatal, la competencia electoral podría haber sido legítima y el exmandatario podría haber ganado. En cuanto a Boric, Kast critica la falta de resultados en áreas clave como la educación pública, a pesar de la alta valoración ciudadana inicial.
Kast no se arrepiente de sus posiciones pasadas, defendiendo su derecho a expresar sus opiniones y a fiscalizar las acciones de los gobiernos anteriores. Aborda temas polémicos como el CAE, la gratuidad universitaria y la ley de negociación ramal, justificando sus decisiones en la necesidad de recuperar la calidad de la educación y fomentar el empleo. Critica la falta de cumplimiento de los acuerdos por parte de quienes se beneficiaron del CAE, instando a la responsabilidad individual y al cumplimiento de las normas básicas de convivencia.
El mandatario se describe como un hombre de acción, dispuesto a tomar decisiones difíciles y a enfrentar las críticas. Valora el pensamiento y la academia, pero prioriza la ejecución de políticas públicas concretas. Reconoce que algunos lo consideran ingenuo o liviano, pero confía en que su capacidad para actuar lo validará ante la opinión pública.
Con respecto a las mayorías parlamentarias de derecha, Kast se muestra abierto al diálogo con la oposición, siempre y cuando se priorice el interés nacional. Destaca la importancia de la unidad frente a desafíos como el crimen organizado, el narcotráfico y la migración ilegal. Subraya la necesidad de una oposición responsable y consciente de la urgencia de los problemas que enfrenta el país.
Kast admite que la situación económica es peor de lo que imaginaba, revelando inconsistencias en los datos proporcionados por el gobierno anterior. Denuncia la falta de respuesta a solicitudes de distintas organizaciones y la permanencia de asesores cercanos a Boric en la administración pública, cuestionando su compromiso con el nuevo gobierno.
Su visión de gobierno se centra en la reconstrucción nacional, abarcando tanto la recuperación material de las zonas afectadas por los incendios como la restauración de los valores y la cultura del trabajo bien hecho. Propone medidas concretas para fortalecer la seguridad, controlar las fronteras y combatir el crimen organizado.
La crisis del alza de la bencina, provocada por la guerra en Irán, obliga a su gobierno a realizar ajustes en su plan original, pero Kast se compromete a actuar con transparencia y a evitar soluciones populistas. Reconoce que la situación es compleja y que requiere medidas difíciles, pero reitera su compromiso con el bienestar de los chilenos.
Ante la posibilidad de generar medidas impopulares y agitación social, Kast se muestra dispuesto a escuchar las críticas y a dialogar con la ciudadanía. Distingue entre las protestas legítimas y las motivaciones políticas, asegurando que su gobierno priorizará el cuidado de los más vulnerables y tomará decisiones con responsabilidad y transparencia.
Kast define su política exterior como una prioridad para el desarrollo de Chile, buscando fortalecer las relaciones comerciales y la cooperación con los países vecinos. Destaca la importancia de la unidad latinoamericana frente a los desafíos globales, como el crimen organizado y la migración ilegal.
Finalmente, Kast reafirma su compromiso con la unidad nacional y el diálogo, invitando a todos los sectores de la sociedad a trabajar juntos por el bienestar de Chile. Se muestra optimista sobre el futuro del país, confiando en que su gobierno logrará superar los desafíos y construir un futuro próspero para todos los chilenos.


