José Aldinever Sierra Sabogal, conocido como Zarco Aldinever, ha resurgido en el centro del debate público colombiano en marzo de 2026, catapultado a la tendencia en Wikipedia y redes sociales. La atención se centra en su compleja trayectoria, desde sus inicios como guerrillero en las FARC hasta su efímera designación como “gestor de paz” por el gobierno de Gustavo Petro, y ahora, como presunto autor intelectual de un magnicidio. La reciente ola de interés se debe a nuevas revelaciones que lo vinculan directamente con el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, un hecho que ha sacudido la política nacional y reabierto viejas heridas del conflicto armado.
Aldinever, nacido en Colombia, se unió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a principios de la década de 1990, cuando era aún un adolescente. Su ascenso dentro de la organización guerrillera fue constante, llegando a ocupar posiciones de liderazgo en el Frente 53 y convirtiéndose en un colaborador cercano de Iván Márquez, figura clave en la disidencia conocida como Segunda Marquetalia. Durante su tiempo en las FARC, Aldinever participó activamente en operaciones armadas, coordinó ataques y desempeñó roles de dirección en diversas regiones del país. Informes oficiales lo señalan como responsable de secuestros, atentados y otras actividades ilícitas asociadas a las estructuras guerrilleras.
La firma del Acuerdo de Paz en 2016 representó un punto de inflexión en la vida de Aldinever. Se desmovilizó y participó en iniciativas políticas relacionadas con el proceso de paz, buscando una transición hacia la vida civil. Sin embargo, esta etapa fue breve. En 2018, Aldinever retomó las armas, reincorporándose a la Segunda Marquetalia y sumiéndose nuevamente en la clandestinidad. Su regreso al conflicto lo consolidó como uno de los hombres de mayor confianza de Iván Márquez, fortaleciendo su posición dentro de la disidencia.
En un giro inesperado, el gobierno colombiano, bajo la administración de Gustavo Petro, acreditó a Aldinever como “gestor de paz” en febrero de 2024, con el objetivo de facilitar los acercamientos con la Segunda Marquetalia. Esta decisión generó controversia, considerando su pasado como guerrillero y su participación en actos violentos. Sin embargo, el gobierno argumentó que era necesario explorar todas las vías posibles para lograr una solución negociada al conflicto.
La esperanza de un diálogo constructivo se desvaneció meses después, cuando las negociaciones se estancaron y se reactivaron las órdenes de captura contra Aldinever. Su estatus como “gestor de paz” fue revocado, y volvió a ser considerado un objetivo prioritario para las fuerzas de seguridad.
La explosión mediática de marzo de 2026 se desencadenó con la divulgación de un testimonio clave que vincula a Aldinever con el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay. Según este testimonio, Aldinever habría dado la orden directa para ejecutar el ataque, lo que lo convierte en el principal sospechoso del magnicidio. La revelación ha generado un intenso debate político y una ola de indignación en las redes sociales, con llamados a la justicia y a la rendición de cuentas.
El asesinato de Uribe Turbay, ocurrido en 2023, había sido atribuido inicialmente a otros grupos armados, pero la nueva evidencia apunta a la participación directa de Aldinever y la Segunda Marquetalia. Las autoridades colombianas han intensificado las investigaciones para confirmar la veracidad del testimonio y reunir pruebas que permitan llevar a Aldinever ante la justicia.
La trayectoria de Aldinever dentro de la Segunda Marquetalia, su designación como negociador de paz por parte del gobierno de Petro y su presunta participación en el asesinato de Uribe Turbay han reavivado el interés público en su figura y han generado un intenso escrutinio sobre las políticas de paz del gobierno. La controversia plantea interrogantes sobre la legitimidad de negociar con grupos armados que han cometido graves crímenes y sobre la necesidad de garantizar la justicia para las víctimas del conflicto.
La situación de Aldinever es un reflejo de la complejidad del proceso de paz en Colombia y de los desafíos que enfrenta el país para superar el legado de la violencia. Su caso plantea la necesidad de un debate profundo sobre la impunidad, la justicia transicional y la reconciliación nacional. La búsqueda de la verdad y la justicia para las víctimas del conflicto armado sigue siendo un imperativo para construir un futuro de paz y estabilidad en Colombia. Las autoridades continúan con la búsqueda de Aldinever, mientras la opinión pública exige respuestas y la justicia para el senador Uribe Turbay y todas las víctimas de la violencia en Colombia. La historia de Zarco Aldinever, un hombre que transitó entre la guerra, la paz y la sospecha, continúa escribiéndose, dejando una profunda huella en la historia reciente del país.


